sábado, 22 de marzo de 2014

De "12 años de esclavitud" y otras historias de esclavos.

Para ver:
https://www.youtube.com/watch?v=qU4SlnVtMJc


A mediados del siglo XIX hacían furor los testimonios sobre las terribles condiciones de vida en las plantaciones por parte de antiguos esclavos. Salomon Northup, músico y destacado miembro del movimiento abolicionista, se anima a contar su secuestro y posterior estancia en tres plantaciones distintas de Louisiana entre 1841 y 1853.
Las condiciones en la plantación de su segundo amo son terribles. La miseria moral, las carencias, la brutalidad... Casi parecía a ratos una película de blacxplotaition de los 70. Las películas de blaxploitación se caracterizan por sus escenas de sexo y dominación y las de castigos exagerados a los esclavos.
Este amo es un tipo al que no se ha educado, resentido con los que están por encima de su nivel social, porque presiente que no les alcanzará, que incluso el que ocupa en el momento de la película no es su sitio. Está atrapado en un matrimonio insatisfactorio con una mujer malvada y más resentida y violenta que él, consciente que su posición depende del azar y que no puede competir con la esclava Patsy, aterrada por el cariz que toma su relación no consentida con el amo.
Esto era el Sur para mucha gente.
En "Raíces", la novela de 1976 de Alex Haley, vemos un amo igual. Tiene esclavos y los usa para conseguir respeto de los terratenientes ricos. Lo hace mediante las peleas de gallos, actividad a las que se dedican a tiempo completo Mingo y el Gallito George, esclavos antepasados de Hayley. Los plantadores ricos le arruinan y le deviuelven a su lugar. Pero no hay mala voluntad. Él sabe que su lugar en el mundo está a muy poca distancia de sus esclavos y que no puede culparlos por ello. Incluso confraterniza en ocasiones con el Gallito George y Mingo.
Los historiadores dicen que el seucestro de Northup se puede entender dentro del contexto de las leyes federales que premiaban la entrega de esclavos fugitivos. Y si no había esclavos fugitivos, se fabricaban.Por otra parte, colaborar con un esclavo fugitivo se castigaba con severas penas, incluso con la horca. Las carencias de un medio rural, las duras condiciones de trabajo del Sur Profundo hacen que la gente se embrutezca y ese embrutecimiento convierte a los esclavos en una válvula de escape atractiva.
Las relaciones con las esclavas tambien eran frecuentes. Algunos amos manumitieron a sus amantes negras y les dejaron propiedades y cantidades de dinero. Algunas se prestaban a este juego como una forma de supervivencia si no tenían hijos, y si los había, como una forma de proteger la familia.

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