domingo, 22 de noviembre de 2015

CSI en la tumba de los Médicis.

2012. Florencia. Un grupo de científicos y restauradores se reunen con las primeras luces del alba ante la basílica de San Lorenzo. Descienden una escalera que los lleva desde la capilla de los príncipes hasta la cripta. El aire es frío. Los expertos levantan una losa de mármol; luego, una gran placa de roca caliza, movida por un complejo mecanismo. Ahora los visitantes pueden contemplar un nicho, y en su interior, un féretro de madera de ciprés.
Los expertos quitan los clavos y destapan la cubierta de plomo. Huele fuertemente a tierra. En el sarcófago hay huesos de un color marrón oscuro perfectamente ordenados, envueltos en jirones de terciopelo y seda. Sobre la caja torácica del esqueleto, una cruz de plata ennegrecida por la humedad de la cripta. La calavera luce una corona cubierta por una pátina de cardenillo verdoso. Esta mujer en vida se llamó María Luisa de Médicis. Es el último miembro de la dinastía.
El ascenso de este clan florentino se remonta a la Florencia del siglo XIV. Sus miembros gobernaron la Italia central durante más de 300 años.
El patronímico Médicis se debe a que quizá se tratase en su origen de una familia de médicos, reconvertidos en banqueros y políticos, una suerte de aristocracia de origen burgués. Durante su periodo de influencia convirtieron sus territorios en centros comerciales y culturales gracias a sus labor de mecenazgo. Dieron a la Cristitiandad dos papas, como León X y Clemente VII. Miguel Ángel y Boticcelli hicieron obras de arte por encargo de la familia y el físico Galileo llamo a cuatro satélites de Júpiter "estrellas mediceas", como uestra de gratitud por haber sido nombrado matemático de la Corte.
Según un estudio patológico de los huesos de los aristócratas del clan florentino, muchos de los miembros sufrieron artrosis y malaria. También han descubierto que el espectacular asesinato de Julio de Médicis fue efectuado, no con un puñal, como se creía hasta entonces, sino con un arma similar a una espada corta. Julio de Médicis murió durante la conjura de los Pazzi, una familia rival en la lucha por el control de Florencia, en 1478. Otros dos miembros de la familia feron envenenados. Estamos hablando del Gran Duque de la Toscana Francisco I y de su esposa Bianca Capello, que murieron con pocas horas de diferencia. En las vasijas que contienen sus vísceras se han encontrado rastros de arsénico. No se sabe quién los mató ni por que.
Maria Luísa residió en Düsseldorf como esposa de Juan Guillermo, principe del Palatinado, y a la muerte de éste, regresó a Florencia. Murió de una larga enfermedad, que se creía sífilis, aunque los patólogos no han encontrado rastros de esta enfermedad, dice Zink. Un estudio más exhaustivo les confirmo que tenía cáncer de mama, aunque los más probable es que falleciera por una infección. La princesa murió a los 75 años, en 1743, para desesperación de su adre Cosme III. El patriarca de los médicis llegó a pedirle a su hermano menor, Francisco María, que renunciase a su cargo como cardenal y se casase con la princesa Eleanora Gonzaga. Habría sido un escándalo. Las potencias europeas anularon el testamento de Cosme III según en cual, Florencia pasaba a María Luisa.
Tras varias guerras y tratados, Florencia pasó a manos de Francisco Esteban de Lorena. No obstante, mas tarde, se ofreció a María Luisa la regencia del gran Ducado de Toscano, pero esta rehusó. A cambio hizo prometer a los Lorena que mantendrían en Florencia cualquier pieza del patrimonio artístico de la ciudad. Es por esto que María Luisa de Médicis es recordada con mayor afecto que la mayoría de sus antepasados.

PARA VER:
El osteologo Forniciari excava en la cripta de los Medicis los restos de García y su hermano mayor Giovani para averiguar si murieron asesinados en 1562. Sorpresa al final.
https://www.youtube.com/watch?v=lc2Ts3aN4Gs 

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