lunes, 23 de noviembre de 2015

Las mujeres ya defendían sus derechos en el siglo XV.

LAS MUJERES YA LITIGABAN EN EL PAÍS VASCO HACE 500 AÑOS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA.

En la Baja Edad Media se dictaban órdenes de alejamiento para los agresores.

"Y no pienses con tu ira maltratarme, que justicia hay para todos; a todos es igual. Tam bien seré oída aunque mujer, como vosotros muy peinados".

Esta frase aparece en LA CELESTINA, la tragicomedia atribuida a Fernando de Rojas a finales del siglo XV. La pronuncia la vieja trotaconventos Celestina, aunque a ella no le sirve de mucho, porque los criados Parmenio y Sempronio le darán muerte.
Lo cierto es que Parmenio y Sempronio son castigados con la pena de muerte por este hecho. Tal y como lo fueron cientos de maltratadores. De hecho, se les obligaba a subir a lomos de un asno y el pregonero los paseaba, en compañía de una fuerte escolta por las calles de las villas castellanas informando a los vecinos de sus actividades conyugales. También había órdenes de alejamiento.
El libro VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA CASTILLA DE FINALES DE LA EDAD MEDIA se centra en el periodo 1450- 1512, casi toda su totaldad bajo el mandato de los Reyes Católicos. Vizcaya, Álava y Guipuzkoa eran parte de la Corona de Castilla. El libro recoge casos de Bilbao, Gernika, Arrankudiaga, Orduña, Miraballes, Bergara, Azkoitia...
"Los criados declaran que le agrede, le rompe un dedo, le tira de los pelos", reza la denuncia de doña Mencía de la Vera (1456-1515), señora de Tordehumos (Valladolid) y casada con Fernando de Granada, pariente de Boabdil. Pero es que hay casos anteriores. La historiadora Sabina Álvarez Bexos dice que "Ya en tiempos de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) se recogen posibilidades para que las mujeres denuncien".
Las mujeres que querían solicitar sus derechos tenían que acudir a los alcaldes de los consejos, y si no obtenían respuesta, acudir a nstancias superiores como la Chancillería de Valladolid - donde existía una sala de "fijoldalgos de Vizcaya", destinada a atender las peticiones de las mujers vascas - o el Consejo Real,que era algo así en el siglo XV  como el Tribunal Supremo y al que podían llegar directamentecasos de personas sin recursos.
"Los maltratadores de la Baja Eddad Media agredían o mataban a sus mujeres amparándose en el adulterio, pero también las agredían fisica y psicologicamente por la cuestión de la bigamia, muy extendida a pesar de que entonces estaba prohíbida. Incluso a algunas mujeres las sometían a ser siervas o criadas de sus otras mujeres". Lamentable.
También se denunciaban las violaciones. Sabina Alvarez Bezos ha encontrado muchos documentos de mujeres que pleiteaban porque el señor dela casa donde trabajaban las había violado.
Como medida de protección, las mujeres podían solicitar una Carta de Seguro. Para conseguir esa medida de alejamiento el Abogado de los Pobres escribía a los Reyes declarando que la mujer alegaba que el marido la pegaba y la amenazaba.
Una vez concedido, los pregoneros tenían orden del Concejo Mnicipal de pregonar las acusaciones en la Villa y alrededores para que todos los vecinos temerosos de Dios y buens súbditos supieran qué habçia pasado y, sobre todo, que no debían permitir que el agresor se acercase a su víctima.. En 1488 María Sarmiento de Orduña solicita una Carta de Seguro para su propio hijo, Pedro López de Ayala. "Dice que tiene miedo de él y de sus hombres y está segura que la herirán o matarán a ella y a sus otros hijos" para quedarse con la herencia.
"Los litigios no quedaban en papel mojado. El acusado de asesinato o maltrato debía pasar por un proceso judicial y, en caso de ser declarado culpable, veía como eran secuestrados sus bienes y, cuando la sentencia era definitiva, condenado a galeras o a la pena de muerte". Las ejcuciones por violencia de género ya eran todo un espectáculo ejemplarizante: "que se le coja, se le ate las manos, se le suba a un burro pregonando lo que ha hecho en la plaza del pueblo y se le clave un cuchillo hasta que se le salga el ánima del cuerpo".
En las sentencias leves el reo podía ser indultado. Los historiadores clásicos creían hasta ahora que el perdón era gratuito. "No es cierto. He encontrado muchos documentos en los que se refleja que para conseguir el perdón había una cuantía económica muy substanciosa"

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