martes, 24 de noviembre de 2015

¿Murió la Gran Duquesa Olga en Ekaterimburgo?

La versión oficial:

Ekaterimburgo (Rusia), madrugada del 17 de julio de 1918. El zar Nicolás II, su familia y sus criados son conducidos al sótano de la mansión Ipatiev, donde estan prisioneros de la policía secreta de los bolcheviques. Allí, un presunto fotógrafo, Yákov Yurovski, reciclado en comisario político les dice que van a posar para un retrato. Luego les lee una improvisada sentencia de muerte y ordena a los guardias rojos que disparen.
Lo último que llega a decir Nicolás II es la interjección: "¿Qué?", antes de la primera andanada de disparos. Nicolás y la zarina Alejandra caen. El zarevitch Aleksei es rematado a bayonetazos. Las hijas del zar siguen vivas. Han bajado a posar para la "fotografía" con sus mejores vestidos, sus corsés y sus joyas, que a la postren han actuado como los mejores chalecoa antibalas. Mientras reza de rodillas, Anastasia es rematada con la bayoneta. María agoniza en el suelo. Tatiana recibe un tiro en la nuca. Olga intenta ponerse en pie, pero un soldado lepone un pie en la cara para que se quede quieta y una bala le atraviesa la mandíbula y el cerebro. Fin de la Dinastía Romanov.

Lo que dijo Marga Boodts:

"Disparos, un alarido de mamá, blasfemias, lamentos... Un torente de fuego me cubrió los ojos... Así, en el suelo, boca bajo, yací herida, con el cráneo destrozado y un silbido lacerante en los oídos. Varias balas me habían rozado. Una me había dado de lleno. Sentía la sangre caliente, que me empapaba e vestido. Oh, terible, estaba muerta y estaba viva. No, no estaba viva; Era Dios, que me permitía ver desde el Más Allá. En el suelo, un mar de sangre. Alguien aún gemía. Intentaba levantarme, pero caís sobre mí misma. Mis manos estaban como lejos de mí. M e esforzaba por abrir los ojospara disponerme a mirir. Pero quería ver por última vez el rostro de mis seres queridos. De pronto, me pareció disolverme en un largo sopor. Ya no vi nada, solo una sombra rojiza, una turbia luz que se apagaba... ¿Por qué, Dios mío, has querido que yo, sola, sobreviviera a mi familia"

Marga Boodts, presunta Gran Duquesa Olga Nicolaievna. "Estoy viva". Editorial Martínez Roca.

Marga Boods escribió esta descripción de los acontecimientos de Ekaterimburgo en los años 50. Por entonces poseía un pasaporte alemán, supuestamente con una de las identidades necesarias para evitar al espionaje soviético. ¿Es una de las tantas aventureras que asumieron las identidades de las hijas de Nicolás II tras la Revolución Rusa? ¿O podemos decir que hubo una superviviente de la tragedia? ¿Fue Olga asesinada a los 23 años, sin tener culpa de nada, en los Urales? ¿O la mató una neumonía en un pueblecito italiano en 1976, a los 1, divorciada, deprimida y arruniada?
Olga, la indiscutible, idolatraba a su padre, pero le disgustaba ser la guardiana de su hermano Aleksei, un niño con hemofilia. Era religiosa pero no compartía la confianza ciega en el monje loco Rasputín. El monje tenía acceso a las habitaciones de las princesas. Olga amaba la poesía y la música. Jugaba al tenis y al ajedrez. Tenía mal perder. Una vez le rompió en la cabeza un tablero de ajedrez a un contrincante descortés. Muy ruso todo. Se dice que flirteó con varios soldados de la Guardia Imperial, sobre todo uno, Dimitri K, "mi cosaco", del que no hay mas constancia en los estadillos oficiales.
Cuando estalló la Revolución, Dimitri se convirtió en agente del Ejército Blanco y se mezcló con el personal bolchevique. Se mantuvo cerca de la familia real durante su arresto en el Palacio de Tsarkoye Selo y en la Casa Ipatiev. Se las arregló para ser incluído en el piquete de ejecución. Dice Marga Boodts, que ella gritó y corrió hacia él al reconocerlo, y que Dimitri la dejó insconsciente de un culatazo para que no lo delatara. Más tarde se disculparía ante Olga.
También se ofreció voluntario para enterrar los cadáveres en un bosque cercano. Metió los cadáveres en sacos y los enterró. Un borracho reparó en que Olga todavía respiraba. Dimitri lo atravesó de un bayonetazo e introdujo al impertinente en el saco destinado a Olga.
Los agentes del Ejército Blanco proporciarían a Olga, según esta versión documentación para viajar a Vladivostok y cruzar desde allí la frontera china.
La periodista italiana Marie Stravlo ha investigado las más de 35.000 documentos y cartas que dejó Marga a su secretaria y dama de compañía. "No puedo afirma que fuera realmente Olga o que fuera una impostora. Es mejor así".
El libro sugiere que podría la mujer haber llegado a un acuerdo con su primo, el Kaiser Guillermo, para oculpar su identidad. Él le proporcionaba dinero, y ella no hacía declaraciones periodísticas y se mantenía en las sombras. Durante la Guerra Civil Rusa, Olga -  Marga- recibió regalos de los simpatizantes de la causa del general Kornilov. Dimitri la visitaba con las manos llenas de dinero.
Cuando la situación geopolítica de Europa cambió, el dinero para gastarlo en los casinos dejó de fluir. En los años 50, Marga Boodts intentó reclamar unos bienes que el zar Nicolás había dejado en custodia en el Vaticano. El Papa se negó a dárselos y, como Stalin, el mayor enemigo de una princesa zarista, había fallecido, pleiteó con la Santa Sede y escribió el libro autobiográfico "ESTOY VIVA". Debía salir en 1956, pero la editorial se achó atrás.
Marga volvió a las sombras. Lo siguiente que se sabe de ella es que muere en 1976 en el pueblo de Menaggio (Italia). En la lápida de Marga hay una inscripción: "En recuerdo de Olga Nicolaievna, hijo primogénita del zar Nicolás II Romanov (1895-1976)".
Los restos de Olga Nicolaievna, la de verdad, fueron exhumados en Ekaterimburgo por un equipo de arqueólogos y llevados a enterrar con gran pompa en la Catedral de San Pedro y San Pablo. Olga fue declarada mártir y canonizada por los popes ortodoxos.

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