miércoles, 27 de abril de 2016

Ignacio "Torbellino" Allende. El mundo es gris al otro lado.

Admiramos a los aventureros. Se arriesgan a hacer sus propias reglas, a coger el fruto - a veces prohíbido- y a saborearlo. Son gente a la que le pedimos que vaya más lejos, que cruce la frontera de nuestras rutinas, nuestros miedos y las convenciones sociales. Hay mucho que ganar y se puede perderlo todo. El problema es que la gente con el valor para vivir de esta manera a veces no es la más recomendable. Se los puede admirar, sí, pero desde una prudente distancia.
Ignacio Allende es el director de una productora de videos pornográficos freak llamada Putalocura. Ha sido acusado de abusar sexualmente de una chiquilla de 16 años a la que grababa para sus videos porno que luego distribuía, según fuente de la investigación judicial citados por Europa Press.
Allende nació en Portugalete en 1969. Comenzó sus actividades creativas con la publicación de un fanzine y como guionista de comics por la que estuvo nominado para un premio en el Salón del Comic de Barcelona. Fue animador de la película de animación sobre los balleneros vascos del siglo XVII La leyenda del viento del norte. También aparece como personaje de reparto en varias películas de Santiago Segura de la serie del policía gordinflas, fascistoide y sucio Torrente.
Era una gran carrera que nos habla de la capacidad de este hombre si hubiese sido capaz de evitar los ramalazos de polémica, como la creación ilegal de una página web donde animaba a los usuarios del Metro de Bilbao a quejarse del servicio de transporte tras ser sorprendido saltando por encima de una canceladora de estación sin el billete. Pidió cien millones de pesetas (unos 600.000 euros) a los gestores del metro por el dominio, lo demandaron, fueron a juicio y perdió. Esto pasó en 2000.
También es el autor del videoclip de la canción Un rumano en Madrid donde equipara a los inmigrantes rumanos con carteristas y prostitutas.
En 2006 vuelve a los periódicos y por algo peor. Fue incluido por rodar material erótico hard con una menor de 17 años. Él alegó en el juicio que suele pedir los carnés de los actores amateur, sobre todo si no venían recomendados o eran desconocidos, pero que no lo hizo en esta ocasión. La chica venía acompañada de un hardeur y de otra menor, que no quiso rodar nada, y que colgó las fotografías del montaje en el tablón de anuncios del Instituto donde estudiaban las dos. Ignacio Allende quedó en libertad sin cargos. Esta vez quizá no tenga tanta suerte, pero quién sabe. Los aventureros no solo se atreven a coger el fruto prohíbido. También destacan por su sentido de la supervivencia.

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