domingo, 2 de octubre de 2016

Clara Peeters, pintora del siglo XVII.

La mayoría de las mujeres que pintaron en la Edad Moderna eran hijas de pintores con una reputación ya establecida, como Artemisia Gentileschi, o eran mujeres de clase alta, que tomaban los pinceles como una distracción. Muy pocas vendieron suscuadrosde forma habitual y poquísimas menos se dedicaron a la pintura profesionalmente.
De la pintora de naturalzas muertas Clara Peeters sabemos que fue bautizada en la parroquia de Santa Walpurgis en 1594 y que fue muy precoz artisticamente. Su primer cuadro es de 1607.
La condición de muchacha joven le cerraba las puertas del Gremio de San Lucas, ya que ningún padre responsable de principios del siglo XVII permitiría a su hija codearse con los aprendices y frecuentar un lugar donde había modelos masculinos y femeninos desnudos para poder pintar cuadros de temática mitológica.
Miguel Falomir- director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado- dice que los fondos de su pinacoteca reunen 56 pinturas y 49 obras gráficas pintadas por mujeres. Solo 52 mujeres tienen el privilegio de estar registradas como autoras en los fondos del Museo. Sólo hay 3 pintoras del siglo XVI  y otras cuatro del siglo XVII.
No hay muchos retratos de Clara Pieters. Se sabe por la madera de las tablas que era de posición holgada, ya que procedía de los bosques del Báltico. En el siglo XVII, si te invitaban a comer fuera, tenías que llevar tus cubiertos, pero los anfitriones sacaban su mejor vajilla. Las piezas de menaje que aparecen en sus cuadros son de calidad.
La ropa con que se autorretrató en una ocasión muestra una muchacha de entorno urbano, diestra. Generalmente suele aparecer en el reflejo de la vajilla de metal, por lo que podemos deducir que o bien no quería destacar, o que era tímida.
Sabemos que tenía una personalidad fuerte, puesto que vendía a clientes como el rey Felipe IV de España o el marqués de Leganés sus naturalezas muertas. En esa época Rubens copaba el mercado. Los coleccionistas compraban cosas aprovechando su puesto de diplomático en la corte española. Era difícil sobresalir, incluso siendo hombre, frente a la popularidad de Rubens.
"Es una época, donde se deja a un lado las idealizaciones del mundo del Renacimiento y se entra en una cultura más realista, la del Barroco", dice Miguel Falomir, que está preparando una exposición sobre Clara Pieters.
El Museo del Prado tiene cuatro cuadros de la pintora flamenca, por lo que se supone que es el mayor coleccionista. Expondrá 15 de las 35 obras que han sobrevivido a los siglos. El último cuadro de Clara está fechado en 1657 pero se encuentra en paradero desconocido.

EL ARTE DE CLARA PIETERS.
Museo del Prado
Del 25 de octubre  de 2016 al 19 de febrero de 2017

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