sábado, 29 de octubre de 2016

Descubrimiento astronómico en Sos del Rey Católico.

UNA INSCRIPCIÓN MEDIEVAL EN UN ARCO DEL SOS DEL REY CATÓLICO (ZARAGOZA) SE REVELA CAPITAL PARA EL ESTUDIO DE LOS ECLIPSES. DOS MAMATEMÁTICOS RECURREN A LA ROCA PARA EXPLICAR POR QUÉ AHORA A TIERRA GIRA MÁS LENTAMENTE QUE HACE 700 AÑOS.

La inscripción en una piedra constata un eclipse en el siglo XIV. El maestro cantero que la talló no imaginó que al cabo de 700 años unos científicos iban a analizar su trabajo para poder documentar la ralentización del movimiento de rotación de la Tierra. Damos por hecho que el día dura 24 horas. Sin embargo, en la Edad Media duraba entre unos segundos y unos minutos menos. Hace 620 millones de años,incluso antes de que existieran los dinosaurios, una jornada transcurría en 22 horas.
María José Martinez Usó, de la Universidad Politécnica de Valencia, y Francisco J. Marco Castillo, de la Universidad Jaime I, ambos matemáticos, vienen trabajando desde años en leyendas medievales grabadas en piedra, entre ellas la aparecida en Sos del Rey Católico (Zaragoza). En ella aparecía en texto indescifrable. Después de contar con la ayuda de los mejores epigrafistas, se consiguío, con gran esfuerzo, resolver la inscripción.

"En la hora prima ( sobre las ocho de la mañana) del 17 de septiembre del Año de Nuestro Señor de 1354, se oscureció el Sol".

Al parecer es un hecho que solo compete a los historiadores y los astrónomos pero Martinez Usó y Marco Castillo están dispuestos a demostrar matematicamente que la Tierra se está ralentizando. Los factores son variopintos, algunos predecibles como las mareas, pero otros son aleatorios como los terremotos y los tsunamis. En un estudio publicado en el JOURNAL FOR THE HISTORY OF ASTRONOMY, los dos expertos abordan el estudio de este eclipse y de otro acontecido en Soria en 1239.

El principio de esta extraña historia comienza en 2003, cuando Loli Ibañez y Juan Abella se dirigían al bar Las Coronas, que se encuentra en elsoportal del mercado de Sos. Abella, una historiadora especializada en Patrimonio, se fijó que había una inscripción que nadie había documentado en 700 años. La lectura era complicada, sobre todo porque lapiedra estaba girada. Por eso Ibañez hizo fotos y más fotos. Pero no logró descifrar el texto, así que recurrieron a Julio Torres, un epigrafista que trabaja en el Museo de la Casa de la Moneda. Tampoco logró mucho.
Así que Ibañez recurrió al tratamiento de imagen. Retocó luces y sombras, curvas y tonos. Volvió a remitir el texto a Torres, que lo descifró. Era una efemeride astronómica en latín vulgar.
Entonces es cuando Loli y su padre se sumergieronen Internet, visitando sitios de astronomía. La web de la NASA certificó que, efectivamente, en 1354 hubo un eclipse de Sol. "Creía que la inscripción aludiría a la apretura del mercado o a las penas con que se castigaban ciertos delitos. Fue una sorpresa. Cuando vinieron a verme dos matemáticos y me esplicaron que llevaban ya dos años estudiando nuestro eclipse, me quedé noqueada", argumenta Ibañez.

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