sábado, 3 de diciembre de 2016

UN MONSTRUO VIENE A VERME, de J. A. Bayona.

Película lacrimógena. Aitor, el acomodador, mecomentó que en unos conocidos multicines del País Vasco, se repartían pañuelos de papel con la entrada.
La película está centrada en Connor, un niño de 12 años que tiene que aprender a ser adulto a marchas forzadas. Su madre se está muriendo de cáncer, los matones del colegio la tienen tomada con él, y tiene que tomar decisiones para las que no está preparado.
En su ayuda acude un ent, un hombre- árbol sabio, dispuesto a ocupar el papel de educador adulto. El "monstruo" le enseña que las personas son grises, que debe matener la fe en las cosas correctas y que a veces las personas invisibles que se vuelven visibles, acaban estando más aisladas.
A cambio Connor tendrá que "contarle su historia", pasar una ruda prueba iniciática emocional, pasar por rel fuego para ser honesto y desvelar sus sentimientos. Es un cuento duro. No imaginé que nadie gastara recursos de animación y efectos especiales para llevar al público un cuento sobre liberarse dejando ir a los seres queridos, aunque reconozco que es una lección necesaria, tanto para niños preadolescentes como para los adultos.

Para ver:
https://www.youtube.com/watch?v=1-fubC9JN50 

Un poco de mitología:

EL ROBLÓN DE CANTABRIA.

Este monstruo vegetal absorbió la energía de una muchacha acosada por unos bandidos. La chica se ocultó en su hueco y el árbol la protegió pero se alimentó de su fuerza vital. Tomó forma humana, empezó a caminar y a destruirlo todo a su paso, incluidos los otros árboles, las casas de los campesinos y las cercas del ganado. Cuentan que el Roblón tiene los ojos tristes y llora por el recuerdo de la muchacha. A veces, dicen las leyendas, es posible verle a las orillas de los ríos introduciendo los pies en el agua para beber.

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