sábado, 21 de enero de 2017

Los horrores del escorbuto.

Los grandes viajes marítimos de exploración, desde Magallanes hasta los viajes de James Cook, se cobraron un alto precio en vidas humanas. No estamos hablando de ataques por parte de los nativos ni de naufragios, que los hubo, sino de una enfermedad producida por no comer carne fresca ni aportar al organismo la ración adecuada de vitamina C. Hablamos del escorbuto. Murieron de esta enfermedad a los largo de toda la Edad Moderna el triple de marineros que soldados y civiles en un conflicto como la Guerra de Secesión.
Jonathan Lamb es el ator de ESCORBUTO: LA ENFERMEDAD DE LOS DESCUBRIDORES.

Ponnos una escala del número de vidas truncadas por el escorbuto. ¿Por qué lo llamas la enfermedad de los exploradores?

Estimo que murieron dos millones de marinos de escorbuto entre 1492 ( año del descubrimiento de América) hasta 1789 (año del motín de la Bounty). Los marineros masticaban y remojaban en agua galletas duras como una piedra y comían carne y pescado en salazón durante viajes que duraban más de tres meses. Los viajes exploratorios duraban varios años.
 La carencia de vitamina B1 provocaba el beriberi; la carencia de vitamina B3 causaba pelagra; y la carencia de vitamina C causaba el escorbuto. El escorbuto podría las encías y provocaba desordenes mentales. Algunos historiadores navales opinan que Cook, que tanto luchó en vano para que en sus tripulaciones no hubiese bajas por escorbuto, acabó falleciendo a causa de los cambios de carácter causados por la pelagra. El beriberi hinchaba las piernas e impedía a los marineros subir por los flechastes, por lo que los navíos se volvían ingobernables.
Era tanto el horror que producía el escorbuto que los marineros del siglo XVIII evitaban hablar de él. Ya en 1840 el futuro escritor Hermann Melville se embarca en una balandra marinera y se refiere al escorbuto como "la enfermedad".

Describe los síntomas del escorbuto.

Salen úlceras en la piel. Las viejas heridas ya cicatrizadas se vuelven a abrir y ya no cicatrizan. Se pudren las encías y se ennegrecen los dientes. Posteriormente se caen. Mueres de desnutrición porque comer se convierte en doloroso. Y no estás en condiciones de trabajar.
Entre los daños internos, la sangre se coagula en las arterias y los capilares, causando daños cardiovasculares. Si esto sucede en una de las arterias que suministran oxígeno al cerebro puedes morir de un aneurisma.
En terminos psicológicos,el escorbuto es el hogar de las alucinaciones. Los marineros se obsesionaban con la comida que no había a bordo o la que ya no podían masticar, y tenían alucinaciones con ella. Cuando descubrían que nunca existieron esos alimentos, se echaban a llorar amargamente.
Los marineros del siglo XVI sabían que esos sintomas se paliaban cuando el barco tocaba tierra. Era porque volvían a consumir alimentos frescos y verduras, pero creían que lo que les sanaba era el contacto con la arena. De ahí la atrocidad de enterrar los casos más graves en un barril con arena hasta el cuello.

Fue el capitán Cook el pionero en la lucha contra el escorbuto en la Armada Inglesa. Hizo embarcar cítricos en sus viajes de exploración del Pacífico, ¿verdad?

Bueno; lo de los cítricos no se le ocurrió a él, sino a uno de sus amigos, el naturalista Joseph Banks. El obligaba a sus hombres a comer cosas como col fermentada - el famoso chucrut-, masticar tallos de apio, beber malta concentrada, y comer carne fresca que compraba a los nativos. Y eso no sucedió sin conflictos. Dos marineros se negaron a comer Chucrut y fueron castigados con 12 azotes cada uno. Como no quería basar su autoridad en los castigos, Cook decidió que se sirviera Chucrut en el camarote de los oficiales. Los marineros decidieron que querían comer la misma mermelada de zanahoria y las mismas coles amargas que sus oficiales.
Fue Sir Gilbert Blane quien ordenó la distribución de cítricos entre los marinos de guerra, en 1795, durante las guerras napoleónicas.

El escorbuto aparece en LA BALADA DEL VIEJO MARINERO de Samuel Taylor Coleridge, pero también en MOBY DICK, la epopeya de los balleneros de Nantucket.

El Viejo Marinero de Cooleridge mira al mar en un momento del atroz poema épico y ve repugnantes serpientes marinas. Le horrorizan. Un par de estrofas más tarde, se asoma y las serpientes marinas siguen bajo el casco. Pero ya no le parecen animales horribles sino criaturas maravillosas. Está a punto de saltar por la borda para nadar con ellas. Este paso de la repugnancia al deseo de las cosas más absurdas es consecuencia del escorbuto.
También está la patológica sensación de que el paciente está solo. En un barco de la era de la navegación a vela, no estás solo. Hay demasiada gente alrededor. Pero es así como uno se sentía, al menos en la literatura.

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