miércoles, 21 de junio de 2017

La Batalla de Inglaterra fue un esfuerzo de cooperación internacional.

Hay momentos, durante las guerras o tras los actos terroristas, cuando las personas alcanzan las mayores cotas de solidaridad y resiliencia. Sucedió tras 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, y más recientemente, tras los atentados de hace un mes en Manchester (tras el concierto de Ariana Grande) y en Londres, donde un español dio su vida por salvar a un policía de tres asaltantes yihadistas. El bobby salvó la vida pero mi compatriota falleció al ser apuñalado en la espalda por uno de esos desgraciados.
La periodista Lynne Olson ha escrito un libro sobre la gente que huyó de la Europa Ocupada por los nazis y lucharon junto a los ingleses por mantener a los alemanes al otro lado del Canal de la Mancha. Entre ellos estaba Charles De Gaulle y el rey de Noruega.

Libro: La isla de la última esperanza: Gran Bretaña, la Europa Ocupada y la fraternidad que cambió el curso de la guerra.

Has escrito muchos libros sobre Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué te inspira para escribir sobre ese país y ese periodo?

Por el dramatismo de la situación. En aquella época los nazis no habían invadido todavía la Unión Soviética, y los estadounidenses no se querían implicar en la guerra. La resistencia en solitario de Inglaterra era la última esperanza para muchos europeos. Si Inglaterra hubiese caído, que Dios guardase a todos, porque sólo sabe Él cuales hubiesen sido las consecuencias.

La defensa contra los cazas dela Luftwaffe es presentado por muchos historiadores como un esfuerzo angloamericano. Tú dices que fueron muchísimos los europeos exiliados que participaron. Explícamos por qué esta contribución fue crucial.

Bueno; el Este de Europa había sido ocupado y Francia acababa de caer. Gran Bretaña había perdido en Dunquerque parte de su infantería y necesitaba hombres que pilotasen los aviones. Necesitaban además oro para pagar las armas y una flota lo suficientemente numerosa para traer comida y municiones.
Los banqueros belgas habían enviado su oro a Londres para evitar que cayera en manos de los alemanes. Los noruegos, entre ellos el propio rey Haakon, anclaron su flota mercante, la mayor del mundo, en aguas inglesas, y los ingleses la utilizaron para comprar armas y comida con el oro belga.
El propio rey Haakon de Noruega había huído a través de las montañas y embarcado en uno de sus mercantes a Londres cuando Hitler puso precio a su cabeza por no aceptar sus condiciones de rendición cuando los nazis invadieron el país en Abril de 1940. Nunca lo capturaron.
Entre los oficiales checos que se exiliaron en Inglaterra estaba Josef Korbel, que dirigió el Gobierno checo en el exilio. Fue padre de Madeleine Albrigth, la primera mujer a cargo del Departamento de Estado estadounidense.

Háblanos de los ases del aire polacos y de sus "madres".

Los pilotos polacos eran el grupo de aviadores extranjeros más grande en la RAF. Los británicos tenían ideas esnobistas sobre la gente de Europa del Este y se negaban a volar con ellos. Pero necesitaban pilotos experimentados, capaces de derribar un caza alemán rápido, y esos eran los polacos.
La escuadrilla polaca era Escuadrón 303 Kosciuszko, como los propios polacos lo llamaron, en honor al heroe polaco de la Revolución Americana. Esta unidad derribó más cazas y bombarderos que ninguna otra integrada por ingleses, por lo que los pilotos polacos se volvieron muy populares. Las inglesas querían salir con ellos, y recolectaban fondos para comprar ropa de abrigo y proporcionarles distracciones. Eran sus "madres".

Háblanos de los noruegos y de la operación del SOE  contra las instalaciones del "agua pesada".

En 1944 la carrera por obtener la bomba atómica había empezado. Winston Churchill estaba preocupado por si las instalaciones de agua pesada proporcionaban una ventaja a los alemanes, así que decidieron sabotearlas.
Un grupo de agentes del SOE noruegos volaron a su país, se lanzaron con explosivos en paracaídas, a 50 millas de Oslo, y escalaron un acantilado. Instalaron los explosivos y dañaron las instalaciones lo suficiente para que el físico Werner Heisenberg las considerase inviables.

Todos sabemos que el equipo de Alan Turing en Betchley Park rompieron el código de la Máquina Enigma. Pero los decodificadores de códigos polacos ya lo habían hecho antes, ¿verdad?

Los polacos rompieron el Código Enigma a principios de los años 1930 con ayuda de oficiales de Inteligencia franceses. Fueron capaces de leer los mensajes cifrados de los alemanes hasta que los nazis invadieron Polonia en Septiembre de 1939.
Justo antes de que la guerra empezase los decodificadores polacos invitaron a sus colegas franceses y británicos y les ofrecieron copias de la Máquina Enigma que habían construido, e información sobre cómo usarla. Luego, en un acto que los desprestigió por completo, Turing negó que se hubiese usado la información de los polacos en Betckhley Park

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