A pesar de su aspecto atractivo y atlético, John Fitzgerald Kennedy no pasó un solo año sin un ataque de enfermedad. Padecía insuficia suprarenal, sinusitis, problemas de espalda. etc... Dependía de un cóctel de fármacos.
Como no quería presentante ante el presidente de la Unión Soviética como una persona enferma y lisiada se llevó a la conferencia internacional a su médico de cabecera, el doctor Max Jacobson, al que su hermano Robert así como toda la comunidad médica de Washington veían como un peligroso charlatán. Jacobson prescribía anfetaminas.
Jack Kennedy necesitaba marcarse un tanto tras el descalabro contra los comunistas cubanos en Bahía Cochinos, y Jruschov desmantelar a su socio chino, Mao, quien llegó a considerar la guerra nuclear aduciendo que el bloque comunista tenía más población, y por lo tanto habría más supervivientes tras la debacle. Jruschov pensaba que Mao era un loco peligroso, por lo que necesitaba cierta distensión con los Estados Unidos.
El otro problema era solucionar el problema de Berlín, donde miles de trabajadores refugiados del este cruzaban a la zona occidental. Llegó a Viena con una lista de proridares y con la certeza de que si se mantenía firme, John Fitzgerald Kennedy cedería. Tras la cumbre el líder soviético reconoció que la guerra nuclear era posible y que la tensión cedería si se separaba el sector comunista de Alemania de Berlín con un muro. Aunque Kennedy se había comprometido con una Alemania libre y unida bajo el bloque capitalista, bromeó: "Un muro es, de lejos, mucho mejor que ir a la guerra".

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