En la década de 1920 se expandieron las fábricas, el consumismo y el ocio. Las mujeres se reivindicaron, la ciencia progresó y el arte floreció. Una muestra en el Guggemhein con obras de Otto Dix, Vasili Kandinski, Man Ray, Le Courbusier... recuerda aquella época que guarda ciertas similitudes con los difíciles años 20 del siglo XXI.
(Basado en un artículo publicado en XL Semanal por Fátima Uríbarri).
Empiezan los primeros acordes de la película EL GRAN GASTBY. Unas flapper y sus acompañanttes masculinos bailan charlestón o fox trot mientras pican canapés y beben champán. ¿Tiene esto que ver con la realidad de los Años Locos? Es cierto que esto formó parte de la vida de ciertas élites de Nueva York, Londres o París (infórmese sobre la Generación Perdida) pero según la comisaria de la exposición con cudros de los pintores de vanguardias de ese periodo no todo consistió en eso.
Hasta 1919 las perdonas podían viajar libremente por el mundo pero la Sociedad de Naciones impuso el uso de un documento llamado pasaporte que reducía la movilidad de las personas en todo el mundo. En 2021, con la pandemia de COVID-19 es más difícil cruzar fronteras, no ya de un país a otro, sino en nuestro propio país.
En la década de 1920 aparece la cadena de montaje. Esto aceleró la producción de electrodomésticos como tostadoras, radios, linotipias, gramófonos, automóviles Modelo T... y crea la necesidad de venderlos. De los casi 10 millones de vehículos que atestaban las carreteras en malas condiciones de los EstadosUnidos de 1924, la mitad eran el Modelo T. Fue el primer utilitario disponible por 290 dólares de la época.
La velocidad lo impregnaba todo en los años 1920. El telégrafo, la taquigrafía, los trener rápidos. los vehículos militares blindados. En Centroeuropa Einstein, Max Planck y Werner Heisenberg están revolucionando la física cuántica y los heridos en el rostro de la Primera Guerra Mundial reciben las primeras operaciones de cirugía estética.
En 1920 los bolcheviques se habían impuesto a los mencheviques y los eseristas, así como a las últimas fuerzas zaristas en una cruenta guerra civil; Benito Mussolini había marchado hacia Roma con sus "camisas negras" en 1922; y Adolf Hitler había intentado hacerse con el control de las riendas del Estado en un fracasado golpe de Estado en Munich, el Putsch de la cervecería de 1923.
El número de estados nacionales se multiplica y cambia el mapamundi étnico de regiones enteras del mundo occidental, lo que crea resquemores en las clases medias y altas. ¿Les suena a algo visto recientemente en los informativos?
Aquella época afirmó la pujanza de los Estados Unidos. Se afianza la cultura del ocio y del consumismo de esta potencia económica en ciernes. Los obreros ya no solo tienen que producir en cadena. Tienen que consumir parte de lo que producen por lo que se instaura el ocio con las primeras vacaciones de verano o con la instauración de la jornada de ocho horas laborales. El ocio más barato lo proporciona Hollywood con las películas de Charles Chaplin y la revolución que supuso la primera película sonora, EL CANTOR DE JAZZ, en 1927.
1920-1929 es también la época del despertar de la mujer. Josephine Baker, Tamara de Lempicka, Kiki de Montparnasse, Dora Maar, Merie Curie están ahí para revolucionar el mundo y compartir - o intentarlo- el mismo espacio que sus acompañantes varones. Las faldas decrecen hasta media pierna, las chicas empiezan a beber y a fumar en público y, en 1920, las estadounidenses comienzan a votar.
"Teniamos la sensación de que íbamos a recuperar la felicidad, la libertad y la concentración espiritual que los años nefastos de la guerra y la posguerra habían arrebatado a nuestras vidas"
Stefan Wweig (EL MUNDO DE AYER).

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