Eran alemanes, luego eran culpables. Cuando el Ejército Rojo entró a sangre y fuego en Prusia Oriental miles de niños hambrientos se quedaron bajo los mortíferos disparos de los soviéticos. Muchos se escondieron en los bosques y allí lograron sobrevivir a duras penas. Eran los "niños lobo".
Semanas antes de que el Ejército Rojo penetrase en Prusia oriental el Führer había anunciado por la radio a cientos de miles de alemanes estupefactos:"!Si el pueblo alemán no está dispuesto a emplearse a fondo para sobrevivir no le quedará otra que desaparecer!". En su delirio Hitler consideraba que los mejores alemanes habían muerto en el campo de batalla y el resto eran gorrones lastimeros de los que cabía desprenderse.
En Prusia Oriental, el irresponsable y fanático líder nazi Erich Koch se negó a evacuar a los civiles por considerarlo una medida derrotista, por lo que ocho millones de alemanes cogieron unas escasas provisiones, una muda de ropa y dinero para los sobornos a las autoridades y se lanzaron por su cuenta y riesgo a las carreteras en busca de la seguridad. Entre mediados de enero de 1945 y de febrero del mismo año, convoyes de civiles eran hostigados por los aviones rusos y los francotiradores. Estos hombres, embrutecidos por las atrocidades cometidas por los propios soldados alemanes en su territorio, atrofiados emocionalmente por las duras condiciones en las que habían tenido que repeler a los invasores y con una cultura de represión sexual a cuestas, se dedicaron a violar mujeres y a matar civiles de todas las edades, entre ellos niños. Los oficiales rusos veían en los niños alemanes a nazis en miniatura a los que había que meter en cintura si lo que se quería era evitar volver al frente en un par de décadas.
Prusia Oriental estaba dividida en dos mitades separadas por el corredos de Danzig - la actual Gdanks- cuya única finalidad era dar salida a Polonia al Mar Báltico. La mitas occidental estaba poblada por alemanes y la oriental por polacos. Los rusos se quedaron con la parte oriental pero Polonia recuperó territorios arrebatados a los alemanes en la zona occidental. Los 600.00 alemanes que todavía pemanecían en la región fueron expulsados entre 1946 y 1947.
Reinhardt Bundt tenía nueve años cuando su hogar fue bombardeado por una pieza de artillería rusa. Sus padres murieron y él quedó abandonado a sus recursos. Bundt se escondió un tiempo en los bosques y luego cruzó la frontera lituana, decisión que tomaron cientos de niños como él. Décadas más tarde, caída la Unión Soviética en 1991, intentaron volver a Alemania y pidieron la nacionalidad, pero Berlín les comunicó que habían renunciado a ella al abandonar Prusia Oriental en tiempo de guerra: (!)
En Lituania muchos de estos niños se encontraron con un ambiente hostil aunque un puñado de ellos se ahorró mendigar por las calles de Königsberg (hoy Kaliningrado) al ser acogidos por familiasrusas y lituanas. Los pequeños y adolescentes acogidos por familias lituanas tuvieron que cambiar de nombre porque Stalin había prohíbido expresamente las adopciones en este territorio. Esto dificulta hacer un computo de la magnitud de la tragedia pero los historiadores calculan que hasta 5000 menores cruzaron la frontera de Lituania, aunque, repito, no sabremos la cifra exacta.
La experiencia de los "niños lobo" ha sido recogida por el escritor Alaydas Slepikas en su novela A LA SOMBRADE LOS LOBOS, mejor novela histórica de 2019 según THE TIMES. Está editada por Tusquets.

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