En la Segunda Guerra Mundial cerca de 50 judíos - la mayoría polacos- escaparon a Gran Bretaña desde Galicia gracias a una ruta de salvamento liderada por un médico español.
El doctor Eduardo Martínez certifica en el penal para presos republicanos de Miranda de Ebro que los judíos polacos allí presos están enfermos y se los lleva en un coche conplacas diplomáticas hasta Vigo, y de allí a Portela, la casona de su familia en Redondela (Pontevedra). Allí los oculta unos días con la complicidad de los guardeses, y al término de esa tiempo los embarca en la jorna El Bedrines,, y en la ría de Vigo, transbordan a un buque británico rumbo a Inglaterra.
En 1942 el médico y espía Eduardo, colaborador del servicio de Inteligencia británico Eduardo Martínez recibió el soplo de que la Gestapo tenía suficiente información acerca de sus actividades y se disponía a detenerlo para interrogarlo, por lo que tuvo que huir a Inglaterra. Pero la ruta de fuga no quedó desatendida, ya que su tío Rogelio, sacerdote de Berducido y Gende, pasaba judíos vestidos como si fueran seminaristas en una zona vadeable del río Miño hacia Portugal. También pasaba al país luso "turistas muy callados" el taxista Manuel Ríos. Y colaboraron en la red, poniendo en peligro sus vidas, vecinos de Guillarey y Salvatierra do Minho, en la ruta portuguesa, y desde allí otro enlace trasladaba a los refugiados a Lisboa para embarcarlos.
Unas 500 personas se salvaron gracias a la red dirigida, entre otras, por Eduardo Martínez, un héroe español fallecido en 1972 en Madrid. Había estudiado Medicina en Liverpool, y era el médico al que se llamaba desde la embajada inglesa en Madrid y amigo personal de Alan Hillgarth, agregado del servicio secreto británico en España, que lo reclutó como Agente 055A.

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