LOCUTOR:
Buenas tardes, oyentes. Hoy vamos a desmontar uno de esos mitos que todos hemos escuchado alguna vez: la idea de que en la Antigüedad, los griegos y los romanos abandonaban sistemáticamente a las personas con discapacidad. Para hablarnos de esto, tenemos con nosotros al doctor Alejandro Markov, arqueólogo e investigador del mundo clásico. Doctor, bienvenido.
ARQUEÓLOGO:
Muchas gracias. Es un placer estar aquí.
LOCUTOR:
Doctor, durante mucho tiempo se ha dicho que las sociedades antiguas no cuidaban a las personas con discapacidades físicas. ¿Es realmente así?
ARQUEÓLOGO:
No exactamente. Esa idea está muy extendida, pero la evidencia arqueológica y bioantropológica nos muestra una realidad mucho más compleja y, en muchos casos, profundamente humana. En contra de lo que se piensa, muchas personas con discapacidades no solo sobrevivieron, sino que fueron cuidadas durante años, incluso hasta la edad adulta.
LOCUTOR:
¿Tenemos pruebas concretas de ello?
ARQUEÓLOGO:
Sí, y un caso especialmente revelador procede de Heraclea Sintica, en la actual Bulgaria. Allí se hallaron dos esqueletos del siglo IV d. C. atrapados en una cisterna, probablemente a causa de un derrumbe o un accidente.
LOCUTOR:
¿Y qué hace tan especial a este hallazgo?
ARQUEÓLOGO:
Uno de los individuos presentaba síndrome de Apert, una condición genética que provoca malformaciones craneales y la fusión de los dedos de manos y pies. Es una discapacidad severa que habría dificultado enormemente la vida cotidiana… y, aun así, esta persona llegó a la edad adulta.
LOCUTOR:
Eso implica que alguien lo cuidó.
ARQUEÓLOGO:
Exactamente. Para sobrevivir tantos años, esta persona necesitó ayuda constante: para alimentarse, para moverse, para protegerse. Esto nos dice que su familia o su comunidad no lo abandonó. Al contrario, invirtieron tiempo, recursos y afecto en su cuidado.
LOCUTOR:
Entonces, ¿qué nos dice esto sobre los griegos y romanos?
ARQUEÓLOGO:
Que no podemos juzgarlos solo a partir de textos aislados o estereotipos modernos. La arqueología nos muestra que existían redes de cuidado y solidaridad. La discapacidad no siempre significaba exclusión o muerte. En muchos casos, significó convivencia y apoyo.
LOCUTOR:
Una lección poderosa desde el pasado.
ARQUEÓLOGO:
Sin duda. Nos recuerda que la compasión y el cuidado no son valores modernos, sino profundamente humanos.
LOCUTOR:
Doctor Markov, cuando hablamos del abandono infantil en la Antigüedad, es inevitable que surja una comparación incómoda. Hitler, por ejemplo, justificó sus tesis eugenésicas y el Proyecto Aktion T4 apoyándose —al menos en su discurso— en la idea de que los espartanos abandonaban a los niños con malformaciones en el monte Taigeto. ¿Hasta qué punto esa comparación es válida?
ARQUEÓLOGO:
Es una comparación profundamente problemática. El régimen nazi utilizó una versión muy simplificada —y, francamente, manipulada— del mundo antiguo para justificar un programa de exterminio sistemático. Eso no tiene nada que ver con lo que muestran las evidencias arqueológicas.
LOCUTOR:
Pero es cierto que en la Antigüedad hubo abandono infantil, ¿no?
ARQUEÓLOGO:
Sí, existió, y no debemos negarlo. Por ejemplo, en el ágora de Atenas se han encontrado restos de niños con malformaciones físicas. Sin embargo, el contexto es clave para entender qué ocurrió realmente.
LOCUTOR:
¿A qué se refiere con el contexto?
ARQUEÓLOGO:
A que esas decisiones no se tomaban por desprecio, ni por una ideología de “pureza” como la que defendía el nazismo. En la mayoría de los casos, lo que vemos es pobreza extrema, falta de recursos médicos y la imposibilidad real de proporcionar cuidados adecuados en una sociedad sin hospitales, sin ayudas sociales y sin tratamientos.
LOCUTOR:
Es decir, no era una cuestión de falta de amor.
ARQUEÓLOGO:
Exactamente. Todo apunta a que fue una decisión trágica, tomada en situaciones límite. Los padres no abandonaban porque no quisieran a sus hijos, sino porque sabían que no podían garantizarles una vida mínimamente digna, o incluso la supervivencia. Eso es radicalmente distinto de un programa estatal que decide quién merece vivir y quién no.
LOCUTOR:
Entonces, usar a Esparta o Atenas para justificar Aktion T4 es una distorsión histórica.
ARQUEÓLOGO:
Totalmente. Los nazis tomaron un mito —el del Taigeto— y lo convirtieron en propaganda. La arqueología moderna muestra que las sociedades antiguas eran contradictorias, imperfectas, pero también capaces de cuidado, de compasión y de sacrificio personal.
LOCUTOR:
Una diferencia abismal entre una tragedia humana y un crimen ideológico.
ARQUEÓLOGO:
Así es. Confundirlas no solo es un error histórico, sino un peligro moral.
LOCUTOR:
Doctor Markov, gracias por esta aclaración tan necesaria.
ARQUEÓLOGO:
Gracias a ustedes por permitirnos hablar del pasado con rigor.
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