"La danza de la señorita Riefenstahl a la orilla del mar es lo más hermoso que he visto jamás". Esto lo dijo Hitler en 1926 al verla en una escena de la película LA MONTAÑA SAGRADA. Pero ella no lo sabría hasta que Hitler se convirtiera en el hombre más poderoso de Alemania en 1933.
Los destinos de Hitler y Riefenstahl se cruzarían en 1932, cuando ella, animada por un amigo, asistió a un mitín del NSDAP en el Palacio de los Deportes de Berlín. Sintió, en palabras de ella misma, que el magnetismo de Hitler la llevaba a la semiinsconciencia, "que la tierra se abría bajo sus pies y que un potente geiser salía de su interior". Un amigo le dijo, cuando aludió a eso, que estaba describiendo algo parecido a un orgasmo. Pero como eso también lo sintieron los 25.000 alemanes presentes en el lugar, no se lo tendremos en cuenta.
Unos días después escribía al Líder del Partido Nacionalsocialista. En contra de las expectativas de respuesta, Hitler accedió a recibir a la actriz y futura directora de cine de la UFA, la todopoderosa industria del cine alemán.
Así que decidió saltarse la rueda de prensa del estreno de su película SOS ICEBERG para acudir al encuentro de Hitler en la playa de Horimersier, donde este se reunía con su plana mayor. Le dijo al fotógrafo del partido que no hiciese fotografías del encuentro por si los opositores aprovechaban la fotografía para perjudicar a Riefenstahl. Pero la fotografía ya estaba hecha. La pareja pasó dos horas hablande de cine y arte escénico, tras la cual dieron un paseo en el que Hitler intentó abrazar a Leni. Esta le rechazó dando un paso hacia atrás.
No era la primera pareja que rechazaba porque Leni ya había dado calabazas al director de cine Arnold Fanck. La pilló besando a Luís Trenker, un compañero de reparto, por lo que Fanck cogió una rabieta tal que intentó tirarse a las aguas gélidas de un río. Hitler se limitó a encajar el rechazo y a decir: "No puedo dedicarme a estos asuntos hasta que mi gran obra esté terminada. Me debo a Alemania, sin distracciones".
En 1938, con Hitler en el poder, Leni rueda los documentales OLIMPIADA - sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 y EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD - sobre el Sexto Congreso del Partido Nacinalsocialista-. Durante una gira por los Estados Unidos los periódicos la presentan como la novia de Hitler, pero ese año acontece la Noche de los Cristales Rotos. Miles de comercios judiós saqueados, sinágogas en llamas y 90.000 judíos deportados a los primeros campos de concentración. La Liga Antinazi de Hollywood organizó el boicot de las películas de Leni. Walt Disney, un anticomunista acérrimo, se negó a proyectar ante amigos del mundo de la animación OLIMPIADA en su casa, y Glenn Morris se negó a verla. Morris era el decatleta que interpretaba a Tarzán por entonces. El mismo que en las Olimpiadas de Berlín, tras ganar la medalla de oro, corrió hacia ella, le abrió la blusa y la basó en la tela del sujetador, delante de un Hitler que no aprobaba estos comportamientos en público por parte de nadie y de 10.000 berlineses.
Para 1939 Hitler ya se había ofrecido a producir las películas de Riefenstahl y a levantar las primeras piedras del Complejo Cinematográfico Leni Riefenstahl, proyecto arquitectónico que truncó el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Leni rodó durante la guerra TIERRAS BAJAS, una adaptación libre de un autos catalán, para lo cual solicitó al sistema de Campos de Concentración actores gitanos para darle realismo étnico a lo que filmaba.
Entre 1944 y 1946 estuvo casada con el teniente de infantería Peter Jacob, aunque todo el mundo sabía que se trataba de un matrimonio de conveniencia, porque Leni amaba al director de cine Hans Schneeberger que la abandono por otra mujer. Leni había liberado a la esposa de Schnneberger de una prisión de Innsbruck donde permanecía por criticar a Hitler y la aceptó como fotógrafa en sus proyectos. Ella se lo agradeció renegando de Leni tras la guerra y llamándola en público "la puta de los nazis".
Los aliados la exoneraron toda responsabilidad tras la guerra calificándola de "compañera de viaje oportunista" del Partido Nazi, porque sin ese apoyo ningún director de cine alemán de la UFA sacaba adelante sus proyectos.
"Trabajé para un mecenas que se apellidaba Hitler del mismo modo que Eisenstein hace películas de propaganda comunista para Stalin. Hasta Miguel Ángel trabajó en proyectos financiados y pagados por un Papa. No entiendo tanto drama", diría más tarde Leni Riefenstahl del sambenito de ser una directora de cine de ideología nazi que la persiguió desde 1945 hasta su muerte a los 101 años.
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