Las estaciones españolas de Robledo de Chavela y Fresnedillas de la Oliva, situadas en la sierra de Madrid, desempeñaron un papel clave en las misiones del Programa Apolo (1961–1972) de la NASA. Estas instalaciones formaban parte de la Red de Espacio Profundo (Deep Space Network) —junto con las de Goldstone (EE. UU.) y Canberra (Australia)—, que garantizaban la comunicación continua con las naves durante todo el recorrido Tierra-Luna-Tierra.
Papel de Robledo de Chavela y Fresnedillas en el Apolo XI
Durante la misión Apolo 11 (julio de 1969), cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin descendieron hacia la superficie lunar en el módulo Eagle, la estación de Fresnedillas, dirigida por Luis Ruiz de Gopegui, y el centro técnico de Robledo de Chavela, donde trabajaba el ingeniero Carlos González Pintado, fueron los primeros en recibir y retransmitir a Houston las comunicaciones del alunizaje.
La famosa frase:
“Houston, aquí base de la Tranquilidad. El Águila ha alunizado,”
se escuchó primero en Fresnedillas, antes que en Estados Unidos, y fue reenviada a Houston con un retraso de apenas 1,7 segundos .
La tensión fue máxima: el sistema automático del módulo lunar falló durante el descenso y Armstrong decidió pilotarlo manualmente, con sólo 30 segundos de combustible restante al tocar el suelo del Mar de la Tranquilidad. Si el aterrizaje hubiese demorado unos segundos más, él y Aldrin habrían tenido que abortar la maniobra y seguramente no habrían sobrevivido. Desde Fresnedillas y Robledo, los técnicos estaban siguiendo esa comunicación en tiempo real, transmitiendo a los astronautas datos de altitud y consumo.
Otros incidentes graves en el Programa Apolo
1. Emergencias durante el Apolo 11
Además del crítico descenso, Armstrong detectó un alarma de ordenador (luz “1202”) causada por sobrecarga del sistema de navegación. Houston y el equipo en España ayudaron a confirmar que podía ignorarse con precaución, permitiendo continuar el aterrizaje sin abortar la misión .
Durante el regreso del Apolo 11, el propio Ruiz de Gopegui lo calificó de "angustioso", ya que cualquier fallo de trayectoria en la reentrada habría sido letal. El personal de Fresnedillas controló constantemente los parámetros médicos y de navegación.
2. El rescate del Apolo 13 (abril de 1970)
La misión Apolo 13, comandada por James Lovell junto con Jack Swigert y Fred Haise, sufrió una explosión en el tanque de oxígeno del módulo de servicio, lo que inutilizó muchos sistemas. La frase “Houston, tenemos un problema” define esa crisis.
La estación de Fresnedillas jugó un papel vital en las comunicaciones de emergencia, actuando como enlace entre los astronautas y los centros de control estadounidenses . Desde Madrid se ayudó a reevaluar la telemetría y consumo de energía, y se monitorearon las constantes vitales de la tripulación durante las 87 horas críticas hasta su regreso a la Tierra. Los ingenieros españoles participaron enviando instrucciones para optimizar el uso de energía a bordo, que permitió al Apolo 13 regresar sin pérdidas humanas.
Legado de las estaciones españolas
- La red instaló su antena principal en Fresnedillas (1964), operada conjuntamente por NASA e INTA.
- En los años 70, la base se integró en el Complejo de Comunicaciones de Robledo de Chavela, que sigue activo como parte de la Deep Space Network.
- Desde allí se siguen misiones como Voyager, Mars Rovers y Artemis.
Estas instalaciones fueron esenciales no solo por su ubicación geográfica —garantizando cobertura continua con la Luna cuando las estaciones estadounidense o australiana no tenían visibilidad—, sino también por la profesionalidad de los técnicos españoles, quienes demostraron su pericia en los momentos más críticos del programa Apolo.

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