[Escenario: una cabaña de madera en Finlandia. Nieve cayendo fuera. Un periodista se sienta frente a un hombre bajo, de rostro marcado, tranquilo.]
Periodista: Señor Häyhä… antes de la guerra, ¿quién era usted?
Häyhä: Un campesino. Cazador. Nada más. Crecí en el campo… disparar era parte de sobrevivir. No pensaba en guerras, ni en política.
Periodista: ¿Era usted pacifista?
Häyhä: No me gustaba la violencia. Pero cuando empezó la Guerra de Invierno… no era una elección. Defendíamos nuestras casas.
Periodista: Se convirtió en el francotirador más letal de Finlandia. ¿Cómo ocurrió?
Häyhä: No ocurrió de golpe. Sabía moverme en el bosque. Sabía esperar. La paciencia mata más que la prisa.
Periodista: ¿Era difícil disparar a soldados soviéticos vestidos de verde?
Häyhä: No si sabes mirar. El blanco no es el uniforme… es el error. Ellos no entendían la nieve. Se movían demasiado. Respiraban fuerte. Brillaban.
Periodista: ¿Horas tumbado a -50 °C?
Häyhä: Si te mueves, mueres. Compactaba la nieve frente a mí para que el disparo no levantara polvo. Incluso mantenía nieve en la boca… para que el vapor no me delatara.
Periodista: Los soviéticos lo llamaban “La Muerte Blanca”.
Häyhä: (encoge los hombros) Yo no pensaba en nombres.
Periodista: ¿Qué recuerda del día en que fue herido?
Häyhä: Una bala explosiva. Aquí. (señala la mandíbula)
No sentí dolor al principio… solo luz. Desperté días después. La guerra había terminado.
Periodista: Su rostro…
Häyhä: Es lo que queda.
Periodista: Algunos dicen que la resistencia finlandesa influyó en Adolf Hitler para subestimar a la Unión Soviética antes de la Operación Barbarroja.
Häyhä: No soy estratega. Pero vi al Ejército Rojo fallar aquí. Quizá otros lo vieron también… y sacaron conclusiones equivocadas.
Periodista: ¿Cree que eso llevó a decisiones precipitadas?
Häyhä: La guerra siempre castiga la arrogancia.
Periodista: Después de todo lo que hizo… ¿se arrepiente?
Häyhä: Hice lo que me ordenaron. Tan bien como pude.
No odio a los hombres que disparé. Pero si no lo hacía yo… ellos habrían venido a mi casa.
[Silencio. El viento golpea la cabaña.]
Periodista: ¿Y ahora?
Häyhä: Ahora… prefiero cazar alces.

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