POLICÍA
Te juro que nosotros vemos cada cosa… Mira, hace años nos llaman de madrugada porque saltaban las alarmas de una tienda de electrodomésticos. Llegamos, revisamos… nada. Todo cerrado. Ni una ventana rota.
MÉDICO
Eso ya empieza bien.
POLICÍA
Hasta que oímos una voz desde dentro del edificio:
—“¡Socorroooo!”
Y pensamos: “Pues igual sí que hay alguien”.
Subimos al piso de arriba y resulta que un artista había hecho un butrón desde una vivienda vacía para entrar a la tienda de abajo.
MÉDICO
Clásico cine quinqui.
POLICÍA
Sí, pero versión low cost. El tío calculó mal, atravesó el suelo… y cayó con media pierna mirando a Vitoria y la otra a Donostia.
MÉDICO
No…
POLICÍA
Con una fractura preciosa. Pero preciosa, ¿eh? De libro. El ladrón atrapado entre el piso y el falso techo, llorando:
—“¡Por favor, sacadme!”
Y mi compañero diciendo:
—“Claro hombre, para eso estamos. Atención al cliente”.
MÉDICO
¿Y encima lo rescatasteis vosotros?
POLICÍA
Hombre, sí. Primero ambulancia, luego detenido. Orden correcto de los factores.
MÉDICO
Civilización.
POLICÍA
Aunque mi favorita fue la del carterista olímpico. Le pillamos robando en fiestas y sale corriendo. Mi compañero y yo detrás de él como dos ñus asmáticos.
El tío giró una esquina, nos sacó como cuarenta metros y empezó a gritarnos:
—“¡Venga, payasos! ¡No me cogéis!”
MÉDICO
Eso duele más que la carrera.
POLICÍA
Muchísimo. Sobre todo porque tenía razón. No le cogimos.
Pero claro… le conocíamos. Sabíamos dónde vivía.
A la mañana siguiente vamos al portal, llamamos al timbre…
Bzzzz.
—“¿Quién es?”
Y mi compañero, sin pestañear:
—“Somos los payasos. Venimos a detenerte”.
MÉDICO
JAJAJAJA. Por favor dime que hubo silencio.
POLICÍA
Cinco segundos. De esos de teatro.
Y luego:
—“…me cago en Dios”.
MÉDICO
Maravilloso.
POLICÍA
¿Y vosotros qué? Que en Urgencias tampoco vais cortos.
MÉDICO
Uf… Mira, entra una familia entera un domingo por la noche. Padre, madre, abuela… todos con cara de velatorio.
Traían a un adolescente sentado en silla de ruedas.
POLICÍA
¿Silla de ruedas? ¿Qué le pasaba?
MÉDICO
Yo pensé: accidente, apendicitis, intoxicación… algo serio.
Me acerco y digo:
—“¿Qué ocurre?”
Y la madre, dramática perdida:
—“Doctor… ya no podemos más”.
POLICÍA
Hostia.
MÉDICO
Le pregunto al chico si le duele algo. Y el chaval:
—“No”.
Y entonces el padre, muy indignado:
—“¡Es que ronca muchísimo y le huelen fatal los pies! ¡No dormimos nadie en casa!”
POLICÍA
No puede ser.
MÉDICO
Te lo juro por mi plaza. Habían movilizado a media familia a Urgencias porque el niño parecía un queso azul con apnea.
POLICÍA
¿Y qué hiciste?
MÉDICO
Pues mantener la compostura como un héroe. Le miré y le dije:
—“Vale… médicamente hablando, esto no es una emergencia”.
Y la abuela salta:
—“¡Pues venga usted a dormir a casa!”
POLICÍA
JAJAJAJA.
MÉDICO
Lo mejor es que el chaval estaba muerto de vergüenza. Quería desaparecer.
POLICÍA
Normal.
MÉDICO
Le recomendé higiene, cambiar de calzado y revisar lo de los ronquidos en consulta normal… pero aquella familia esperaba casi un exorcismo.
POLICÍA
Entre eso y el ladrón empotrado, la sociedad está perfectamente equilibrada.**
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