lunes, 13 de julio de 2026

Iain Douglas- Hamilton y los elefantes africanos.

 


Iain Douglas-Hamilton: el hombre que cambió la forma de entender a los elefantes africanos

En septiembre de 2008, National Geographic publicó un extenso reportaje de David Quammen dedicado al conservacionista Iain Douglas-Hamilton, posteriormente digitalizado por National Geographic. El artículo recorre tanto sus descubrimientos científicos como los enormes riesgos personales que asumió para estudiar y proteger a los elefantes africanos.

Un pionero en el estudio de los elefantes

Cuando Douglas-Hamilton comenzó su trabajo en el Parque Nacional de Manyara (Tanzania), la mayor parte de los estudios sobre elefantes se basaban en censos o en animales muertos. Él revolucionó ese enfoque identificando a cada individuo mediante las muescas de las orejas, la forma de los colmillos y otros rasgos físicos, asignándoles incluso nombres propios.

Ese seguimiento prolongado le permitió demostrar que:

  • las familias de elefantes están organizadas alrededor de una matriarca experimentada;
  • cada individuo posee una personalidad reconocible;
  • las relaciones familiares perduran durante décadas;
  • las crías aprenden de madres, tías y abuelas, transmitiéndose conocimientos sobre rutas, agua y peligros;
  • los grupos se separan y vuelven a reunirse constantemente sin perder sus vínculos sociales.

Fue uno de los primeros investigadores en estudiar a los elefantes como individuos con historias y relaciones complejas, en lugar de simples componentes de una población.

Sus descubrimientos sobre la sociedad de los elefantes

A lo largo de cuarenta años de investigación, Douglas-Hamilton identificó varios aspectos fundamentales de la conducta social:

  • Las hembras viven en familias multigeneracionales dirigidas por una matriarca.
  • Las demás hembras colaboran en la protección y crianza de las crías, formando una auténtica "comunidad de madres".
  • Los jóvenes aprenden observando a los adultos, no solo por instinto.
  • Los elefantes toman decisiones evaluando riesgos, especialmente en zonas donde conviven con seres humanos.
  • Sus desplazamientos responden a tres necesidades básicas que Douglas-Hamilton resumía como las tres "S":
    • Sex (reproducción),
    • Sustenance (alimento y agua),
    • Security (seguridad).

Gracias al empleo de radiocollares GPS descubrió además el comportamiento denominado "streaking", desplazamientos rapidísimos de decenas o incluso cientos de kilómetros entre áreas seguras atravesando territorios peligrosos. Estos datos permitieron identificar corredores migratorios esenciales para la conservación.

Bokassa y la investigación del comercio de marfil

A finales de los años setenta Douglas-Hamilton comprendió que el problema principal ya no era únicamente estudiar a los elefantes, sino impedir su desaparición.

Organizó el primer gran estudio continental sobre las poblaciones africanas y comenzó a investigar directamente el comercio ilegal del marfil.

Durante esas investigaciones viajó al imperio centroafricano gobernado por el dictador Jean-Bédel Bokassa. Allí trató de seguir la pista del tráfico de marfil, pero abandonó el país precipitadamente cuando Bokassa empezó a interesarse por aquel científico extranjero que hacía demasiadas preguntas. El reportaje presenta este episodio como una muestra de los riesgos políticos que asumía además de los propios del trabajo de campo.

Uganda tras la caída de Idi Amin

También viajó a Uganda inmediatamente después del derrocamiento del dictador Idi Amin.

Lo que encontró fue devastador: los parques nacionales estaban sembrados de cadáveres de elefantes perforados por disparos. Aquella visión confirmó que el colapso político y militar había acelerado una matanza masiva de fauna salvaje.

Estas experiencias reforzaron su convencimiento de que la supervivencia de los elefantes dependía tanto de la estabilidad política como de la protección ambiental.

La pérdida de Anne

Uno de los momentos más emotivos del reportaje gira en torno a Anne, una joven elefanta equipada con radiocollar.

Douglas-Hamilton caminó hasta ella para comprobar un rumor según el cual el collar podía haber quedado demasiado ajustado. Tras acercarse con enorme cautela confirmó que todo estaba en perfecto estado.

Semanas después, sin embargo, recibió una noticia devastadora.

Anne había muerto.

Gracias a las últimas señales del radiocollar, Douglas-Hamilton localizó el cadáver desde su avioneta. Posteriormente, junto con su equipo, encontró los restos en un pequeño valle de Laikipia.

Había sido abatida por disparos.

Sus colmillos permanecían en el lugar, por lo que nunca pudo determinarse el motivo del asesinato. El autor tampoco fue identificado.

El artículo utiliza esta muerte para ilustrar una de las ideas centrales del investigador: los elefantes pueden elegir cuidadosamente dónde buscar alimento y agua, pero nunca pueden controlar completamente el riesgo que representan los seres humanos.

Cuando una elefanta estuvo a punto de matarlo

El episodio más dramático del reportaje ocurrió durante un paseo que Douglas-Hamilton realizó con el propio periodista David Quammen.

Los tres caminaban hacia una colina cuando observaron una elefanta acompañada de dos crías.

Creyeron que el grupo se alejaba.

Sin embargo, instantes después la madre apareció frente a ellos con las orejas desplegadas y cargó violentamente.

La elefanta —identificada posteriormente como Diana, perteneciente a la familia denominada "Royals"— derribó a Douglas-Hamilton y estuvo a punto de atravesarlo con los colmillos.

Milagrosamente, en el último instante desvió el ataque y decidió no rematarlo.

Después reconstruyeron varias hipótesis:

  • quizá el viento había impedido que la madre detectara su olor;
  • pudo sentirse sorprendida;
  • probablemente interpretó que sus dos crías estaban amenazadas;
  • tal vez ya estaba alterada por algún encuentro previo con un macho o con un león.

Douglas-Hamilton insistía en que nunca sabrían con certeza por qué la elefanta decidió detener el ataque en el último momento. Ese episodio reforzó una de sus principales conclusiones científicas: los elefantes no son máquinas guiadas únicamente por el instinto, sino animales inteligentes que toman decisiones complejas dependiendo del contexto.

Un legado científico y conservacionista

El reportaje concluye mostrando cómo la investigación iniciada décadas antes había evolucionado hacia una combinación de observación directa, radiocollares GPS, cartografía digital y colaboración con investigadores y rastreadores locales de Samburu.

Gracias a ese trabajo fue posible demostrar científicamente la existencia de corredores de migración, mejorar las estrategias contra la caza furtiva y convencer a los gobiernos africanos de que la conservación de los elefantes requería proteger tanto a los animales como los paisajes por los que se desplazan. La figura de Douglas-Hamilton aparece así no solo como la de un gran naturalista, sino como uno de los principales responsables del cambio de paradigma en la conservación del elefante africano. 

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