Niños y adolescentes en el acoso a los judíos en la Alemania nazi (1933–1939)
Un reportaje basado en las investigaciones del historiador Frank Bajohr
Las investigaciones del historiador alemán Frank Bajohr, uno de los mayores especialistas en la historia del Holocausto y director de investigación del Centro de Estudios del Holocausto de Múnich, han puesto el foco en un aspecto durante mucho tiempo poco estudiado: la participación activa de niños y adolescentes alemanes en la persecución y humillación de los judíos antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Su trabajo demuestra que muchos menores no fueron simples espectadores, sino participantes en agresiones, saqueos y actos de violencia antisemita, especialmente durante el pogromo de la Noche de los Cristales Rotos del 9 al 10 de noviembre de 1938.
Una generación educada en el antisemitismo
Tras la llegada de Hitler al poder en 1933, la educación alemana cambió radicalmente. El antisemitismo pasó a formar parte de:
los libros escolares;
las clases de biología y "ciencia racial";
las organizaciones juveniles nazis (Hitlerjugend y Liga de Muchachas Alemanas);
actividades deportivas y campamentos.
Bajohr sostiene que esta socialización convirtió a muchos niños en agentes espontáneos de persecución cotidiana, incluso antes de que el Estado les ordenara actuar. La violencia contra los judíos pasó a verse como un comportamiento patriótico y aceptable.
El acoso comenzaba en la escuela
En las escuelas alemanas se documentaron numerosos casos de:
| Formas de acoso escolar |
|---|
| Insultos como "Judensau" ("cerdo judío") o "judío sucio". |
| Golpes durante el recreo y persecuciones a la salida de clase. |
| Obligar a niños judíos a sentarse separados del resto. |
| Humillaciones públicas promovidas o toleradas por profesores. |
| Boicot para que ningún alumno "ario" jugara con compañeros judíos. |
Diversos diarios infantiles y memorias recopiladas por historiadores como Marion Kaplan y Saul Friedländer describen cómo muchos niños judíos dejaron de asistir a la escuela por miedo a las agresiones.
"Nos esperaban a la salida para tirarnos piedras y escupirnos."
Ese tipo de testimonio aparece repetidamente en memorias de supervivientes de la Alemania de los años treinta.
La Noche de los Cristales Rotos: cuando los menores participaron en el pogromo
Fotografía histórica: niños presenciando la humillación de judíos
Guntersblum (Renania-Palatinado), 10 de noviembre de 1938. La fotografía, destacada por Frank Bajohr, muestra a escolares acompañando el desfile humillante de vecinos judíos tras el pogromo. Para Bajohr, esta imagen simboliza la implicación infantil en la violencia colectiva.
¿Qué hicieron los adolescentes?
Según la investigación de Bajohr, adolescentes participaron en:
romper escaparates de comercios judíos;
incendiar sinagogas o ayudar a propagar el fuego;
perseguir y golpear a vecinos judíos;
saquear viviendas y negocios;
impedir que los bomberos salvaran edificios judíos.
En muchos pueblos actuaron junto a miembros de las SA o de las Juventudes Hitlerianas, pero también hubo grupos que actuaron por iniciativa propia.
Cuando la Gestapo detenía a adolescentes nazis por "exceso de entusiasmo"
Uno de los hallazgos más llamativos de Bajohr es que la Gestapo llegó a detener a algunos adolescentes, no por proteger a las víctimas judías, sino porque ciertos jóvenes iban más allá de las instrucciones oficiales.
Casos documentados
En investigaciones policiales aparecen adolescentes que:
colocaron explosivos caseros en sinagogas;
destruyeron propiedades sin autorización;
organizaron "cacerías de judíos";
continuaron saqueando cuando las autoridades ya habían dado por terminado el pogromo.
La policía política consideró que esas acciones interferían con el control estatal de la violencia y podían perjudicar la imagen del régimen.
Un ejemplo citado por Bajohr es un grupo de jóvenes de Recklinghausen, que fabricó una bomba artesanal para atacar una sinagoga. Los investigadores quedaron sorprendidos por el grado de planificación: utilizaron guantes para no dejar huellas y esparcieron pimienta para despistar a perros rastreadores. Finalmente fueron detenidos e interrogados por la Gestapo.
Es importante matizar que estas detenciones no significaban una oposición al antisemitismo; respondían al deseo del régimen de monopolizar la violencia y evitar acciones no autorizadas.
La violencia cotidiana contra niños judíos
Camino al colegio
El orfanato judío de Frankfurt dejó numerosos testimonios de niños que sufrían agresiones durante el trayecto escolar:
persecuciones por grupos de niños;
palizas;
lanzamiento de piedras;
insultos antisemitas.
Las autoridades escolares raramente castigaban a los agresores.
Testimonio del Orfanato Judío de Frankfurt
Los responsables del orfanato relataron que los menores:
eran perseguidos, intimidados y golpeados por niños no judíos cuando iban o volvían de la escuela.
Tras la Kristallnacht, muchos niños llegaron al orfanato después de haber visto destruir sus casas o detener a sus padres.
El papel de las Juventudes Hitlerianas
La Hitlerjugend educó a millones de adolescentes entre 10 y 18 años.
| Prácticas inculcadas | Objetivo |
|---|---|
| Obediencia absoluta. | Lealtad al Führer. |
| Racismo biológico. | Deshumanizar a los judíos. |
| Entrenamiento paramilitar. | Normalizar la violencia. |
| Denunciar a familiares y profesores. | Control ideológico. |
Bajohr señala que muchos adolescentes trasladaron esas enseñanzas a la vida diaria, actuando contra compañeros y vecinos judíos incluso sin órdenes directas.
Humillaciones públicas con presencia de escolares
Fotografías de la Kristallnacht
En varias ciudades alemanas y austríacas se obligó a hombres judíos a:
limpiar aceras de rodillas;
desfilar por las calles;
soportar burlas de la población.
Muchas fotografías muestran niños observando o riéndose durante estas escenas. Para los historiadores, estas imágenes reflejan cómo la violencia se convirtió en un espectáculo educativo para la juventud nazi.
Testimonios de víctimas infantiles
Entre los testimonios recogidos por historiadores aparecen recuerdos recurrentes:
"El maestro permitió que toda la clase se riera de mí porque era judío."
"Mis antiguos amigos dejaron de hablarme de un día para otro."
"Nos perseguían cantando canciones antisemitas."
Muchos niños describen la pérdida completa de amistades y el aislamiento social antes incluso de las deportaciones.
¿Todos los niños participaron?
No. Bajohr y otros historiadores advierten que la situación fue diversa.
| Conducta | Qué muestran las fuentes |
|---|---|
| Participación activa. | Muy frecuente durante la Kristallnacht y en el acoso cotidiano. |
| Espectadores. | Muchos niños observaron sin intervenir. |
| Ayuda a compañeros judíos. | Existieron casos aislados, pero fueron minoritarios. |
| Rechazo de la violencia. | Algunos adolescentes expresaron incomodidad o desobedecieron. |
Las investigaciones muestran que también hubo jóvenes que protegieron o ayudaron a compañeros judíos, aunque fueron excepciones y a menudo actuaron en secreto.
La importancia histórica del trabajo de Frank Bajohr
La aportación de Frank Bajohr consiste en desplazar la atención desde los dirigentes nazis hacia la participación social en la persecución. Sus investigaciones muestran que:
el antisemitismo impregnó la vida cotidiana;
niños y adolescentes fueron socializados como participantes de la exclusión y la violencia;
la Kristallnacht no fue un estallido espontáneo, sino el resultado de años de educación, propaganda y normalización del odio;
incluso cuando la Gestapo detuvo a algunos jóvenes, lo hizo para mantener el control del régimen sobre la violencia, no para proteger a los judíos.
Bibliografía recomendada
Frank Bajohr, estudios sobre la participación social en el Holocausto y los pogromos de 1938.
Marion A. Kaplan, Between Dignity and Despair: Jewish Life in Nazi Germany (vida cotidiana de los judíos alemanes y testimonios infantiles).
Saul Friedländer, Nazi Germany and the Jews (persecución de los judíos en Alemania antes de la guerra).
Richard J. Evans, The Third Reich in History and Memory (contexto social del Tercer Reich).
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