martes, 14 de julio de 2020

La fotografía de Eduardo VIII que le costó el trono.

Durante un crucero en yate por el Mediterráneo, durante el verano de 1936, Eduardo VIII se relajó y permitió que un fotógrafo le captase mientras Wallis Wardfield ( Simpson era el apellido de su segundo esposo) le tocaba un brazo. Los que vieron la foto ya no tuvieron la menos duda. La relación entre el monarca y la descarada socialité yanqui iba a todo trapo.

Wallis y Eduardo se conocieron cuando él era Príncipe de Gales. La familia se había opuesto a la relación debido al carácter irrespetuoso de Wallis con las formas como por el hecho de que ya se había divorciado varias veces.

Las tensiones a causa de la fotografía fueron tantas que Eduardo VIII abdicó en Navidades. Solo había permanecido un año en el trono.

"Según el protócolo de la Casa Windsor nadie debe tocar el cuerpo del monarca en público", explica Ted Powell, biógrafo de Eduardo VIII.

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