Culto, políglota, impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo, redactor de las Cántigas...Eso fue Alfonso X el Sabio de Castilla y León, pero también fue narcisista, ambicioso, iracundo, derrochador y cometió graves errores, sobre todoen sus últimos años. Libros y exposiciones lo recuerdan en su 800º Aniversario.
Alfonso X asciende al trono en 1252, cuando tiene 31 años, una importante experiencia en el campo de batalla y una cultura extensa. No tiene que enzarzarse en gueras sucesorias, siendo el mayor de 15 hermanos. Pero siempre estuvo a la sombra de su padre, un hombre que recobró para Castilla y la Cristiandad las villasd de Jaén, Córdoba y Sevilla, con fama de santo.
Según el historiador José Antonio Jaca de Osma, autor de GRANDES REYES ESPAÑOLES DE LA EDAD MEDIA (Espasa) "fue brilante en lo cultural y torpe en lo político". Por el contrario, Inñes Fernández, comisaria de la exposición sobre este monarca y eterno aspirante a la Corona de emperador del Sacro Imperio Germñanico, asegura que "su actividad cultural no puede separarse de la política. Los libros que patrocinó estaban estrechamente vinculados a las tareas de gobernar. Tenía un proyecto reformista que fracasó. Quería una monarquía fuerte".
La madre de Alfonso X era Beatriz de Suabia, lo que le convertía en bisnieto de Federico II (Stupor Mundi), emperador del Sacro Imperio Germánico. Su matrimonio con Violante de Aragón lo convertía en yerno de Jaime I el Conquistador, que ganó para la Cristiandad Mallorca; también fue consuegro de San Luís, rey de Francia y notable líder cruzado; Cuñado de Eduardo, el Príncipe de Gales; y suegro de María de Molina, reina consorte de Castilla.
Alfonso X se gastó una parte importante de las rentas de sus reinos en tratar de sobiornar a los príncipes electores para el puesto de emperador, lo que ocupó 20 años de su existencia y lo desgastó politicamente. Gregorio X proclamó emperador a Rodolfo II de Habsburgo.
Dentro de la Península recobra para Castilla Murcia, Jerez de la Frontera, Medina- Sidonia, Lebrija, Cádiz y Niebla. Con la redacción de las SIETE PARTIDAS pretendió uniformar el derecho y controlarlo. Quiso que los magistrados fuesen nombrados por el rey y la última estancia fuese la decisión del monarca.
Su GENERAL ESTORIA es el primer ibro de Historia redactado en suelo español que data desde los primeros pobladores hasta el siglo XIII y no da una varsión localista de los hechos tratados sino una más global. Defiende las lenguas romances y las utiliza en muchas de sus obras.
En la Escuela de Traductores de Toledo monjes y estudiosos de Europa descubren a los científicos y pensadores árabes, persas e hindúes y los tyraducen al latín, arabe y castellano. Se conservan 3.500 códices miniados de la escuela alfonsí. El monarca redactó las CÁNTIGAS DE SANTA MARÍA, 417 composiciones de gran valor literio, musical y pictórico realizadas en honor a la Virgen María.
También apoyó el Honrado Concejo de la Mesta, donde Alfonso X unificó en 1273, las asociaciones pastoriles, y favoreció la exportación de lana a Inglaterra y Flandes.
Entre los pesares de este reinado está una rebeliónde los mudéjares, árabes que vivían en territorio cristiano, a los que se les permitía conservar su cultura a cambio de un tributo. La revuelta fue aplastada y Alfonso X decretó la expulsión de los mudéjares de Andalucía.
Hubo disputas con las principales familias de caballeros nobiliarios como los Saldaña, los Infantes de Lara, los de Haro, los Castro estaban hartos del dispendio de la corte y del oneroso coste de la política intennacional de su monarca.
Los benimerines, tribus rigoristas del norte de áfrica, desembarcaron en Tarifa y Algeciras y llegaron a las puertas de Sevilla. El infante dos Fernando murió en Villa Real (Ciudad Real) pero los terminó derrotando don Sancho, que envió a los berimerines al otro lado del Estrecho de Gibraltar. La despoblación de Andalucía a consecuencia de las campañas militares y la expulsiónde los mudejares provocó la apariciónde los rpimeros latifundios nobiliarios.
La muerte del infante Fernando hace que sus hijos y nietos esgriman derechos al trono, que Alfonso X pone en manos de Sancho II el Bravo. Se forman banderías en torno a los diferentes aspirantes. Cuando las Cortes suspenden a Alfonso X en 1282 y nombran monarca a Sancho, el rey le pide al Papa que excomulgue a su hijo y llama en su auxilio a los benomerines. Finalmente, Juan es nombrado rey de Sevilla y Badajoz, y Jaime es nombrado rey de Murcia. El rey, más debilitado politicamente y a causa de un posible cáncer de mandíbula, muere.

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