lunes, 22 de noviembre de 2021

La Malinche.

 Antes de que México existiera como país, una mujer fue capaz de sobreponerse a dos universos dominados por hombres, a jefes y gobernantes de dos mundos enfrentados. El tiempo, sin embargo, convirtió la vida de la Malinche en un enigma, y muchos años después de muerta en algo que nunca fue: una traidora, cuando se cumplen 500 años de la batalla de Tenochtitlán recuperamos la memoria de una mujer poderosa como pocas.



Nadie sabe coo se llamaba realmente o dónde nació. Sabemos que debió hacerlo entre 1501 y 1504, en Oluta, una región situada al sur de la actual Veracruz. Sin que sepamos el detonante de ello, entre los 8 y los 12 años fue esclavizada. Los traficantes de esclavos la vendieron a un noble maya de Potonchán. Sería su amo durante la década siguiente.

En 1519 Hernán Cortés llega a la desembocadura del río Tabasco. Los mayas de Potonchán se enfrentaron en una escaramuza bélica con los conquistadores españoles y perdieron por lo que pasaron a la diplomacia y al intercambio de presentes. Entre ellos estaba el regalo de 20 mujeres, entre las que estaba la doncella Malanalli, que sería bautizada por los españoles como Doña Marina. Todas las mujeres recibieron nombres españoles y fueron bautizadas.

Malanalli pronto cobra importancia por su destreza hablando nahuatl. El interprete de la expedición, un sacerdote llamado Aguilar solo habla los dialectos mayas, lo que limita las posibilidades de la expedición pero con la yuda de Doña Marina, que conoce ambas lenguas, pueden tratar directamente con los amos mexicas, a los que los mayas de Potonchán pagan tributos.

Es gracias a Doña Marina que descubren la animosidad de los guerreros de Cholula y Tlaxcala contra los mexicas, con lo que se pactan alianzas. Malinalli también descubre un complot para aniquilar a los españoles en una emboscada de labios de una anciana que deseaba que se convirtiese en su nuera.

Cuando Cortés y Moctezuma II se encontraron la impresión del cacique azteca con Malinche - a la que se dio el nombre de Malitzin, que es como se llamaba por su capacidad destructora a los terremotos- fue negativa. Esa altiva mujer no solo le interpelaba y le miraba a loos ojos, algo vedado incluso para los mas sabios consejeros y aguerridos guerreros sino que venía de parte de unos peligrosos invasores.

Tras la Noche Triste y la retirada de la capital mexica, los españoles se refiugiaron en Tlaxcala, donde esperaban refuerzos. los tlaxcaltecas hablaron seriamente de congraciarse con los mexicas masacrando a los españoles pero si olvidaron este proyecto fue por la diplomacia de Malinalli.

Tras la victoria española en Otumba y la toma de Tenochtitlán el 23 de agosto de 1522, Malinche abogó por los derechos de los caciques vencidos, pero los aliados indígenas de Cortés y los propios españoles la apartaron de las negociaciones. Aún así fue respetada y querida tanto por indios como por colonizadores hispanos. Fue la madre de Martín, un niño mestizo, el primer hijo varón de Hernán Coprtés pero no podía competir con Catalina, la esposa legítima del conquistador español.

El golpe más duro legó después cuando Cortés llevó a Martín a España para que el rey Carlos V y el Papa lo legitimaran como hijo suyo y le concedieran la Orden de Santiago. Malinalli jamás volvió a ver a su hijo. Después desaparece de las crónicas aunque sabemos que murió como una mujer rica e independiente, resperatada por todos.

Tras la independencia de México en 1826 de España los libertadores crearon la figura de la Malinche traidora, la puta de Cortés, que traicionaba a los suyos por despecho. Algo que no sucedió, porque Doña Marina consiguió pactos con otros indígenas contra un grupo que los tenía sojuzgados a todos. No es la meretriz colaboracionista en la que ahora se complace la propaganda mexicana y la leyenda negra sino una líder de un movimiento de resistencia.

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