Cuando era el compositor vivo más aclamado del mundo, el inmortal creador del bolero más famoso de la Historia, pasó los últimos años de la vida sin componer. Nuevas pesquisas apuntan al accidente de tráfico que sufrió en París, en 1932, como elemento crucial.
El taxi colisiona lateralmente con otro coche. El cristal de la mampara interior se rompe y procede a cortar al cliente, Ravel, en dos. Solo logra romperle tres costillas, lo que a Ravel le proporciona una doloorosa sensación de pliegue en el pecho y a romperle tres dientes mientras las escquirlas de cristal le desgarran la cara, especialmente la barbilla, el arco ciliar y la nariz.
Así por lo menos narra el novelista francés Jean Echenoz la colisión de taxis en las calles de París que fue el principio del fin del genio del compositor Maurice Ravel hasta su definitiva muerte en 1937.
"Durante los siguientes tres meses, Ravel no hace absolutamente nada. Lo han tratado, curado, vendado y le han vuelto a hacer la dentadura postiza. Están muy pendientes de él, que permanece aturdido. Habla poco y no se queja nunca, salvo para señalar, de cuando en cuando, que a veces su pensamiento se aclipsa, que no se desarrrolla como de costumbre (...) Lo examinan de nuevo, pero en vano. Todos los allegados le recomiendan distintos tratamientos que cada cual considera definitivos. Electricidad, inyeccines, homeopatía, reeducación, sugestión, todo el sinfín de drogas imaginales, pero aparentemente nada hace efecto".
JEAN ECHENOZ
Ravel. (Anagrama).
La salid de Maurice Ravel no era antes del accidente todo lo buena que se desearía. Sufrió peritonitis, tuberculosis, gripe española, bronquitis crónica... Algunos médicos y biografos dicen que ya padecía antes de 1932 problemas con la memoria o la coordinación, posibles síntomas de unademencia en ciernes, o algún tipo de transtorno neurológico similar al Alzheimer. El diagnóstico más popular es el de la demencia frontotemporal preexistente que el accidente de 1932 solo habría desencadenado unos meses o años antes.
Andreas Orte, profesor de la Escuela Universitaria de Offemburg, por el contrario, opina que nada de este declive neurológico habría tenido lugar sin el accidente de tráfico. Según este experto, Maurice Ravel medía 1,60 metros de altura cuando se golpeó la cebeza contra el respaldo del asiento delantero del taxi, motivo por el que perdiera los tres dientes. Incluso a una velocidad de 15 kilómetros por hora su cuerpo se habría visto expuesto a terribles fuerzas centrífugas dentro delcoche siniestrado.
Así que aparte de los desperfectos físicos oficiales, Ravel habría sufrido un esguince cereblral, que habría tenido como conseciuencias lam posterior dificultad para concentrarse y déficits de atención. Nada que ver conla supuesta demencia.
Cuenta Velentine Hugo, diseñadora y amiga de Ravel, que en 1933 habló con el compositor de hacer una ópera sobre Juana de Arco, en el que Valentine se encargaría del vestuario. Ravel contestó sobre este tema:"Es el final. Yo no puedo escribir mi música
Ravel emprende un último viaje por España, que le brindó algo de consuelo, antes de retirarse a su casa de Monfort L´Amaury, en las afueras de París, cuidado por su ama de llaves y cancerbera, Madame Revelot.
Ida Rubinstein busca ayuda profesional por Suiza, Alemania e Inglaterra, pero casi todos los neurólogos de la época son contrarios a intervenir. Pero se tratade Ravel y el público quiere que tenga una oportunidad de seguir creando. Clovis Vincent, un neurocirujano, se ofrece a operar.
Cuando el señor Vincent empieza a rapar la cabeza del compositor para trepanarle, este se inquieta y se echa a llorar. Su hermano Edouard le tranquiliza con una mentira: se trata de hacerle unas nuevas radiografías.
Pero la anestesia falla y Ravel nota la incisión sobre el cráneo y el trépano. Tras la operación se le cree fuera de peligro pero se va apagando y muere diez días después de la misma, apagándose poco a poco, para espanto de amigos y familiares.
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