sábado, 12 de marzo de 2022

Identificada la persona que delató a Anna Frank.

 Más de cinco años ha dedicado el ex agente del FBI Vince Pankoke a desenascarar al hombre que proporcionó a los nazis la dirección de la casa de atrás, el escondite de Anna Frank y su familia en Amsterdam. Él y su equipo de veinte investigadores se han servido de inteligencia artificial y han dado con el culpable:Arnold Van Der Bergh, un rico notario judío. La noticia  ha dado la vuelta al mundo.
 

 


Caso archivado es un grupo de veinte investigadores que indagan casos sin resolver. El 3 de mayo de 2019 el ex investigador del FBI Vince pankoke ya llevaba tres años en los Países Bajos investigando la delación de la víctima del Holocausto Anna Frank con expertos en Inteligencia Artificial, psicólogos forenses, analistas del ADN y datación por radiocarbon, especialistas en ciencias de la conducta, peritos en grafología, documentalistas y una escritora recién llegada ese día, Rosemary Sullivan.
 
Tras cinco años de viajes a Alemania, Holanda e Israel, visitas a archivos, ayuntamientos, hemerotecas y tribunales... aseguran haber dado con la persona que delató y fue responsable de forma indirecta del casi exterminio de la familia Frank. El notario judío Alnold Van Der Berg dio al SD alemán la dirección del número 263 de la calle Prisengratch de Amsterdam que cobijó durante 761 días a los Frank.

Aunque las afirmaciones de Pancoke no han convencido a algunos historiadores, este esgrime la prueba definitiva: una nota anónima que alguien entregó tras la guerra a Otto Frank, el padre de Anna y único superviviente de la familia, informándole de la identidad del colaboracionista responsable de sus desgracias.

"Cuando comenzamos la investigación en 2016 no teníamos ideas preconcebidas acerca de la redada fatal. Podía haberse trarado de un registro rutinario en busca de cartillas de racionamiento ilegales y haber encontrado allí a las dos familias judías escondidas", explica Pankoke. "También cabía dentro de lo probable que se hubiese tratado de un error por parte de los topos, como no mantener corridas las cortinas del escondrijo".

El abanico de posibles delatores colaboracionistas era además demasiado extenso. Los podían haber traicionado empleados de Operta, la oficina que estaba pared con pared con la casa clandestina. De hecho, Willem Van Maaren fue uno de los principales sospechosos. O pudieron dar con ellos torturando a otros judíos. O delatados por otros judías a cambio de salvoconductos o demoras en su propia deportación, que es lo que finalmente ocurrió. "Incluso pensamos en Anna Van Dijk, una judía colaboracionista, ejecutada al final de la guerra por haber delatado y llevado a la muerte a mas de 700 judíos, entre ellos su hermano", explica Pankoke.

Entre los investigados por Caso Abierto estaba Frieda Field, una colaboracionista delatora de judíos escondidos. "Tuvimos un momento Eureka cuando investigamos sus ciuentas y necontramos un cheque por 41111, 10 florines en sus cuentas bancarias al día siguiente de la redada fatal. Pero la descartamos cuando comprobamos que era un ingreso por uno de sus trapicheos en el mercado negro", declara Rosemary Sullivan.

Em momento Eureka final llegó con un documento de 1963 entregado a Otto Frank. El inspector de policía holandés Arend Van Hecrem contaba que el padre de Anna había recibido una nota con el nombre del delator en 1945. Había que dar con ella, si todavía existia.

Fue el hijo el que les invitó a su casa y les mostró una copia de la nota mecanografiada que guardaba su padre entre otros documentos sobre comportamientos poco ejemplares en la Holanda ocupada.

Arnold Van Der Bergh era un rico notario que logró mantener a su familia a salvo de los ocupantes alemanes en uno de los países con una población judía mas diezmada en el Holocausto. Se calcula que murieron más de 104.000 judíos holandeses y belgas pero ni él ni ninguno de sus familiares están en los archivos de ningún campo de concentración", cuenta Rosemary Sullivan.

En 1941 Arnold Van Der Bergh era miembro del Consejo Judío, el organismo que realizó un censo de todos los judíos de Amsterdam a cambio de frenar la devacle. Todos sus miembros fueron deportados en 1943 menos Arnols, que había sobornado a las autoridades para obtener el Documento Calmeyer. Este se daba a los medio judíos, por lo que Arnold podía hacer vida normal, sin tener que llevar una estrella de David cosida a las chaquetas y las camisas y obtener, si lo deseaba, la nacionalidad alemana.

Desgraciadamente, ya no podía ejercer como notario por lo que su oficina fue entregada a Schedens, un notario ario y pronazi. Este descubrió que Van Der Berg se había llevado los documentos de los archivos de la notaría, lo que le dejaba sin clientela, por lo que movió ficha y lo denunció a las autoridades. El SD respondió despojando a Arnold de la Libreta Calmeyer.
 
Expuesto de nuevo a una deportación decidió jugar sus bazas Arnold de nuevo y entregar a sus hijas a la resistencia para que las escondieran. Su hija Anna María pasó a vivir escondida, igual que Anelies María Frank, la hija de Otto. Ironicamente, tenían la misma edad, 15 años.

Buscando ganar más tiempo para sobrevivir, Arnold negoció con una lista de escondites judíos con el SD. De ahí la redada fatal que se saldó con la muerte de Edith Frank en Auschwitz, y de Margot y Anna en Bergen Belsen durante una epidemia de tifus. Solo sobrevivió Otto, el padre.

En 1945, de vuelta en Amsterdam, Otto recibió el documento fatal con el nombre del delator, pero no decidió hacer nada al respecto. "Arnold fue juzgado por un Tribunal de Honor que le prohibió ostentar cargos de responsabilidad dentro de la comunidad hebrea durante tres años y murió en 1950 de cáncer de garganta".

"Otto tampoco quiso que saliera a la luz la historia de un judío delatando a otros por el daño que pudiera hacer a su comunidad ante los antisemitas cristianos. Daba por concluída la guerra. Arnold había hecho lo posible por defender a sus hijas, lo mismo que él. Punto", concluye Rosemary Sullivan.

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