Sigo recuperando entradas de sucesos que en su día me llamaron la atención. Este tuvo su inicio en las cocheras ferroviarias de Nacka, al este de Estocolmo, donde una empleada de la limpieza robó un tren de cercanías. Probablemente habría visto a los empleados usar los simuladores de conducción y se ahbría fijado lo suficiente, aunque claro, esto no deja de ser una especulación mía.
Lo cierto es que la madrugada del 15 de enero de 2013 la chica condujo a toda máquina unos kilómetros pero no vio ni supo acompasar la velocidad del convoy a una señal roja a la altura de la estación de Saltsjödaden. La locomotora se salió de la vía y se estrelló contra un edificio lindante on las instalaciones del ferrocarril. Se tardó dos horas en sacar de la locomotora a la ladrona de trenes, malherida. Un helicóptero medicalizado la trasladó al hospital de Karolinska.
En el edificio dormían cinco personas de los cuales ninguno resultó herido. Para lo que podría haber pasado, los daños fueron mínimos, tanto en destrozo de maquinaria, el hecho de que no hubiese muerto nadie y los cambios que se tendrán que hacer en las medidas de seguridad de la cochera ferroviaria de Nacka.

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