En un libro que me regalaron sobre Billy Wilder y la época del Hollywood dorado expresó que no sentía el menor interés de hacer cine histórico. No quería hacer nada que no estuviese conectado con el presente más inmediato. Pero con esta comedia romántica logró captar los resultados de la Segunda Guerra Mundial y de la ocupación aliada de Berlín en 1947. Hizo esta película por encargo del Departamento de Asuntos Exteriores estadounidense, por lo que algunas escenas son propagandísticas.
Phoebe Frost es una congresista que tiene el encargo de comprobar el estado moral de las tropas estadounidenses acantonadas en lo que queda de Berlín. Nada más llegar encuentra a unos soldados estadounidenses más centrados en salir con chicas berlinesas que en desnazificar. Phoebe cree que uno de los oficiales tiene una relación con una cabaretera de pasado nazi, Erika von Schluetöw (interpretada por Marlene Dietrich)
Lo que no sabe Phoebe ( Jean Arthur) es que el oficial al que le ha pedido ayuda sale con esa cantante de club nocturno. Y que todo forma parte de un plan para capturar a un peligroso criminal de guerra asociado a la Gestapo llamado Otto Von Birgel. Por lo que empieza a seducir a Phoebe.
Billy Wilder era un direcor de cine de origen alemán que triunfó en Hollywood. Igual que Marlene Dietrich. Wilder pensó que Dietrich no querría interpretar a una chica de cabaret vinculada al nazismo pero esta se sintió confortada por volver a trabajar en Berlín.
La película muestra los trabajos de desnazificación y las buenas relaciones entre las tropas americanas y los berlineses. Es propaganda, porque un norteamericano de 1948 no querría ver un tostotonazo de noticiero donde se les mostrara esas cosas a drede pero sí una comedia romántica donde la Dietrich canta MERCADO NEGRO, ILUSIONES y LAS RUINAS DE BERLÍN en inglés.

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