Liz Taylor habría cumplido 90 años el 27 de febrero de 2022. La actriz falleció a los 79 años, tras sufrir varias enfermedades, ganar dos Oscar y protagonizar, con Richard Burton, una de las relaciones más tormentosas y cinematográficas de la historia. Su pasión tanto delante como detrás de las cámaras conmovió al mundo.
"Queridísima boba, no puedovivir sin tí: el aire que respiró, mi sangre, mi mente, mi respiración...Tontita mía, mi paloma buchona. Amo cada gramo que pesas. Te quiere cn locura tu pichón"
Esta carta de amor tan cursi se la envió el actor de origen galés Richard Burton a la actriz norteamericana Liz Taylor. Esta carta, y las que la acompañaron, fueron guardadas por Liz durante 20 años en la mesilla de noche. Liz las publicó, no por exhibicionismo o porque tuviera deudas sino para demostrar que Richard Burton y ella eran una pareja que se amaba tiernamente a pesar de las broncas desmedidas, de la decadencia, de los dos divorcios, y todo lo demás.
"Encuentro muy difícil permitir qe mi vida entera dependa de la axistencia de otra criatura. Encuentro igualmente difícil, a causa de mi arrogancia innata, creer en el amor. No existe tal cosa. Hay lujuria, por supuesto, y el afán de usar a otra persona y dejarte usar, y celos, y deseo, y poder, pero no existe la idiotez del amor. ¿Quién se ha invantado ese concepto? Me rompo la cabeza y no lo entiendo", decía Richad Burton antes de conocer a Liz Taylor.
Era el duodécimo hijo de un minero galés, estudió en Oxford con una beca y se ganó su prestigio interpretando a Shaquespeare.. Odiaba a su padre de una forma tan cordial que no asistió a su entierro. Los chismes de Hollywood decía que tenía el higado macerado en ginebra y que era tan sexualmente activo que se hubiera acostado con un mapache.
Liz Taylor y él se conocieron en 1961 durante el rodaje de CLEOPATRA. Llegó, saludó al director y a los técnicos y vio a Liz. Se acercó a ella, le dio un beso en la mejilla, antes de decir:"Nadie me había dicho que eras una monada".
Eso desconcertó a la actriz, porque esperaba algo más rebuscado y pomposo, más propio de alguien que provenía de los teatros de Londres. Pero al día siguiente vino al set de rodaje bajo los efectos del alcohol. Richard pidió un café pero su ebriedad le impedía sostener la taza de porcelana, por lo que Liz le ayudó a tomárselo y estuvo con él hasta que pasaron los efectos de la resaca.. Burton parecía tan frágil que la muchacha se enamoró de él al instante
Liz Taylor y Richard Burton empezaron una relación, pero el problema es que ambos ya estaban casados y tenían responsabilidades de paternidad con sus propios hijos."Fue duro, sobre todo para María, la hija que adopté en Alemania. Había necesitado varias operaciones. Cuando venía Richard se ponía a jugar con mis hjos. Disfrutaba con ellos como si fuera un niño más. Pero ellos no entendían que sus obligaciones fueran con los dos hijos que tenía con su esposa. El Vaticano y el Congreso condenaron nuestra relación y los periódicos italianos sugerían que se me retirase la custodia de mis hijos- explica Liz Taylor- . Cuando vimos que estábamos haciendo daño a demasiadas personas, cortamos.
Los dos se esforzaron por divorciarse de sus parejas. Y en eso, Liz come una lata de judías en mal estado, contrae una neumonía, y está casi al borde de la muerte. Richard estaba rodando el París, y el cuarto marido de Liz estaba en Lisboa. Los dos cogieron un avión para presentarse en su habitación de hospital. Nueve meses después de que el marido anterior firmase el divorcio se casaba con Burton.
Burton y Taylor no eran personas fáciles para convivir. En un ocasión, Liz estaba descansando porque tenía gripe, cuando Burton entró en casa dando un portazo y anunció que le habían abucheado mientras interpretaba Hamlet."Apaga la tele, me han abucheado", dijo él. "Habrá sido un idiota", intentó tranquilizarlo ella. Pero Burton la emprendió a patadas con el televisor y se cortó en un pie. Liz chasqueó la lengua, fua a buscar el yodo y las vendas y le vendó el pie, mientras Barton no dejaba de repetir que lo habían abucheado. Liz se rió y él la miró con mala cara, como si la que hubíera perdido los papeles fuera ella.
Cuentan la anécdota que eran tan proverbiales las discusiones de la pareja y sus posteriores reconciliaciones que había turistas que pagaban el doble por las habitaciones cerca de su suite en el hotel Regency solo para presenciarlas a través de los tabiques.
Cuando estaban de buen humor, se compenetraban de tal forma, que podían pedir a los productores el sueldo que quisieran con la seguridad que se lo iban a pagar hasta el último centavo. Si Liz aparecía sola podía pedir un millón de dólares, pero si aparecía en una película junto a Burton, pedía 1.250.000 por cabeza. "No sé en qué consiste la fórmula Liz Taylor pero funciona y nos da de comer a todos", escribió. A un periodista que le preguntó acerca del sueldo desmesurado, Liz le dijo: "La comida ha subido. Y el precio de los diamantes".
Pero llegaron las malas películas, nuevas discusiones de la pareja, la rutina, nuevas borracheras de Burton. El matrimonio se divorció en 1974 y se volvió a casar en en 1975, hasta la muerte de Burton en 1989.
Una de las fuentes de tensión es que a pesar de ser un intérprete tan bueno, Burton jamás ganó un Oscar mientras Liz tenía dos. Como regalo de su segundo matrimonio con él le regaló un diamante tallado en la casa Krupp. "Lo más adecuado para una chica judía es tener un diamante Krupp", comentó Liz que se había convertido al judaísmo cuando se casó con Mike Todd en 1957.

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