Al principio parece que todo va a ser una comedia para niños. Parece ser que Misterio ( o Doctor Octopus), uno de los villanos recurrentes de Spiderman se ha chivado de su personalidad secreta antes de morir. Y ahora Peter Parker no puede seguir con su vida privada. Y lo que es peor: su mejor amigo y su novia, M. J. tampoco pueden acceder al MIT porque han colaborado con él, y ahora es de dominio público.
Como Peter Parker es solo un adolescente, decide recurrir a un superhéroe adulto, el Doctor Strange ( o Doctor Extraño) para que haga un conjuro desmemoriante. Pero Parker exige a medio conjuro que sus amigos lo recuerden y, por esta razón, el hechizo abre un portal a realidades paralelas, que traen a su mundo a los otros villanos de las otras sagas (el Lagarto, el Hombre de Arena, el Hombre Termodinámico, el Doctor Octopus y el Duende Verde), así como a los dos Spidermen de las sagas anteriores de Marvel.
Solo que en lugar de matar a los villanos, el Parker de la saga actual decide curarlos de sus superpoderes para evitar que sus efectos colaterales les lleven a la muerte en sus otras realidades. Es una buena película sobre las segundas oportunidades, el perdón y el precio de hacer lo correcto, de ser un héroe pese a todo.
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