[Interior. Plató de Cuarto Milenio. Música inquietante. Una pelota baboseada gira lentamente sobre una peana iluminada. Iker Jiménez mira a cámara con gravedad absoluta.]
IKER JIMÉNEZ:
Esta noche… amigos del misterio… nos adentramos en un caso que ha sembrado el caos en un parque de barrio. Un yorkshire llamado Sugar. Una pelota desaparecida. Y un mestizo… Broki… que aún hoy sigue mirando debajo de los bancos buscando respuestas.
[Redoble dramático.]
IKER:
Sugar… gracias por estar aquí.
SUGAR:
Gracias a ti, Iker. Aunque estoy un poco nervioso. He visto una pelota en maquillaje y estoy intentando concentrarme.
IKER:
Sugar… millones de espectadores se hacen la misma pregunta. ¿Por qué le robaste la pelota a Broki?
SUGAR:
No fue un robo, Iker. Fue… una llamada ancestral.
IKER:
¿Ancestral?
SUGAR:
El regusto de las babas del mestizo. Eso no era saliva normal. Era como jamón cocido, tierra húmeda y pollo asado de hace tres días. Le di un mordisco a la pelota y mi cerebro hizo “clic”. Ya no podía pensar. Solo correr.
IKER:
¿Perdiste el control?
SUGAR:
Completamente. Oía a mi amo Alex gritar “¡Sugar, ven aquí!”… pero para mí eran sonidos lejanos. Como ballenas tristes en el océano.
IKER:
Sin embargo, hubo consecuencias. Alex te echó una bronca monumental.
SUGAR:
Sí… me dijo: “¡Pero dónde vas con la pelota, desgraciado!” Y luego vino el correctivo.
IKER:
¿Correctivo físico?
SUGAR:
No, peor. Me quitó privilegios. Cinco minutos sin subirme al sofá. Iker… cinco minutos mirando el sofá… sin poder subir. Aquello fue Vietnam.
IKER:
Terrible.
SUGAR:
Y me hizo sentarme y esperar. ¡Esperar! Yo estaba destruido psicológicamente.
IKER:
Según nuestros investigadores, también ignoraste todos los comandos.
SUGAR:
Absolutamente. “Quieto”, “ven”, “suelta”… Yo ya estaba en otra dimensión mental. Solo veía la pelota girando en cámara lenta mientras sonaba música épica.
IKER:
¿Te arrepientes?
SUGAR:
Muchísimo. Broki no se merecía eso. Es un gran perro. Noble. Ladra con una voz de tenor canino, pero eso le da carácter.
IKER:
Entonces… ¿podemos decir que has aprendido la lección?
SUGAR:
Sí, completamente. Soy un perro nuevo. He madurado.
[Iker asiente lentamente. Mete la mano debajo de la mesa y saca una pelota.]
IKER:
He traído esto… únicamente para demostrar que ya no reaccionas igual.
[Sugar se queda congelado. Pupilas dilatadas.]
SUGAR:
Iker… no hagas eso.
IKER:
Es solo una pelota.
SUGAR:
No la aprietes así.
[Iker la aprieta. “ÑEC ÑEC”.]
SUGAR:
Madre mía qué sonido.
IKER:
Sugar… tranquilo…
SUGAR:
La necesito.
IKER:
Sugar.
SUGAR:
Dámela cinco segundos.
IKER:
Sugar, compórtate.
[Sugar empieza a temblar como una cafetera industrial.]
SUGAR:
Puedo oler a otros perros… Iker, esa pelota ha vivido.
IKER:
Sugar, recuerda el correctivo de Alex.
SUGAR:
¡NO PUEDO PENSAR!
[Sugar salta encima de Iker intentando coger la pelota. Iker se levanta alarmado mientras el yorkshire gruñe con energía absurda.]
IKER:
¡Pero Sugar! ¡Quieto! ¡QUIETO!
SUGAR:
¡LA PELOTAAAAA!
[Iker forcejea sujetando la pelota por encima de su cabeza.]
IKER:
Amigos… creo sinceramente… que el correctivo de Alex no fue suficiente.
[Sugar da pequeños saltos de 12 centímetros intentando alcanzar la pelota.]
SUGAR:
¡Solo un mordisquito, Iker! ¡Uno terapéutico!
IKER:
¡Javier, corta plano! ¡CORTA PLANO!
[La cámara se aleja mientras Sugar persigue a Iker por el plató y la música de Cuarto Milenio suena cada vez más épica.]
NARRADOR:
Aquella noche… el misterio no fue resuelto. Pero la pelota… jamás volvió a aparecer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario