Los hijras son una comunidad tradicional del sur de Asia —principalmente de India, Pakistán y Bangladés— formada por personas que hoy incluirían mujeres trans, personas intersexuales y, en menor medida, personas asignadas varón al nacer que adoptan una identidad de género femenina sin identificarse necesariamente con las categorías occidentales. La palabra "eunuco", muy utilizada en textos antiguos y coloniales, es hoy considerada imprecisa, ya que solo una parte de los hijras se somete a la nirvan, una castración ritual.
Origen e identidad
La existencia de los hijras está documentada desde hace siglos. Aparecen en textos religiosos hindúes, en tradaciones populares y en la historia de los imperios musulmanes del subcontinente, donde algunos eunucos desempeñaban funciones de confianza en las cortes.
En la actualidad, los hijras constituyen una identidad social propia, con normas, rituales y formas de organización que no coinciden exactamente con las categorías modernas de "transgénero" o "homosexual".
Organización social
La comunidad se estructura alrededor de relaciones de:
- Guru (maestra o líder).
- Chela (discípula).
El guru proporciona alojamiento, protección, apoyo económico y enseña las normas de la comunidad. A cambio, las chelas contribuyen con parte de sus ingresos y respetan la autoridad del grupo.
Muchas comunidades viven en casas compartidas donde existe una jerarquía bastante definida y un fuerte sentido de pertenencia. Para numerosas personas expulsadas por sus familias, la comunidad hijra funciona como una familia alternativa.
Formas de subsistencia
Tradicionalmente obtienen ingresos mediante:
- bendiciones rituales en nacimientos y bodas;
- donativos solicitados en comercios y transportes;
- espectáculos y danza;
- trabajo sexual, al que muchas recurren debido a la discriminación laboral.
Aunque cada vez más hijras acceden a estudios superiores y empleos formales, las oportunidades siguen siendo limitadas.
Encaje en una sociedad conservadora
India presenta una situación aparentemente contradictoria.
Por un lado:
- existen tradiciones religiosas que reconocen identidades de género diversas;
- muchas familias consideran auspicioso recibir la bendición de los hijras tras un nacimiento o una boda.
Por otro:
- sufren discriminación cotidiana;
- tienen dificultades para acceder a vivienda, educación y empleo;
- son objeto de violencia y exclusión.
La estructura social basada históricamente en las castas añade otra capa de desigualdad. Muchos hijras proceden además de grupos socialmente desfavorecidos, lo que agrava su vulnerabilidad.
En cuanto a la homosexualidad, durante décadas estuvo penalizada por el artículo 377 del Código Penal, heredado de la época colonial británica. En 2018, Tribunal Supremo de la India declaró inconstitucional esa criminalización, aunque los prejuicios sociales persisten.
Reconocimiento legal
En 2014, el mismo tribunal dictó una sentencia histórica (conocida como NALSA) que reconoció el derecho de las personas transgénero a identificarse legalmente como un tercer género y ordenó medidas para combatir la discriminación.
Posteriormente se aprobó legislación específica sobre los derechos de las personas transgénero, aunque numerosas organizaciones consideran que aún presenta carencias y que su aplicación es desigual.
Participación política
A pesar de las dificultades, varios miembros de la comunidad han alcanzado cargos públicos.
Entre los casos más conocidos destacan:
- Shabnam Mausi, elegida diputada en un parlamento estatal en 1998, considerada una pionera de la representación política hijra.
- Madhu Kinnar, elegida alcaldesa en 2015, símbolo del creciente reconocimiento político.
- También existen hijras y personas trans que han ocupado puestos en administraciones locales, organismos públicos y movimientos por los derechos humanos.
Una realidad en transformación
Hoy la comunidad hijra vive una etapa de cambio. El reconocimiento jurídico ha mejorado su visibilidad y algunas personas han accedido a la universidad, al funcionariado, al activismo y a la política. Sin embargo, la pobreza, la exclusión social y la discriminación continúan afectando a una parte importante de la comunidad, por lo que el contraste entre los avances legales y la realidad cotidiana sigue siendo uno de los rasgos más característicos de su situación en la India contemporánea.
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