Título: "Frecuencia Divergente"
Una breve dramatización radiofónica
LOCUTORA:
Bienvenidas y bienvenidos a Frecuencia Divergente, el programa donde las diferencias tienen micrófono. Hoy nos acompaña José Félix. Se presenta como una persona con síndrome de Asperger y que además ha pasado por episodios psicóticos. Viene a hablar de neurodivergencia... y promete hacerlo sin convertir esto en una clase de psicología.
JOSÉ FÉLIX:
Eso sería una tragedia. Bastante cuesta que la gente no cambie de emisora cuando oye palabras como "neurodivergencia".
LOCUTORA:
Pues empecemos por ahí. ¿Qué significa?
JOSÉ FÉLIX:
Imagina que el cerebro es un sistema operativo. La mayoría usa una versión muy común. Yo vengo con otra. No está "mal instalada"; simplemente funciona de forma distinta. A veces eso complica algunas tareas... y otras veces hace cosas muy curiosas.
LOCUTORA:
¿Como cuáles?
JOSÉ FÉLIX:
Por ejemplo, puedo pasar horas investigando un tema sin aburrirme. Si me preguntas por trenes, astronomía o cafeteras italianas, existe un riesgo real de que acabemos desayunando mañana.
LOCUTORA:
Tomo nota: nunca preguntarte por cafeteras si tengo prisa.
JOSÉ FÉLIX:
Exacto. Mi entusiasmo no conoce el botón de "resumir".
LOCUTORA:
¿Y el Asperger siempre es una ventaja?
JOSÉ FÉLIX:
No. Ahí está el truco. La neurodivergencia no es un superpoder ni una condena. Tiene fortalezas y dificultades. Hay días en que detectar patrones o concentrarme muchísimo me ayuda un montón. Otros días, el ruido del supermercado parece organizado por un DJ con ganas de venganza.
LOCUTORA:
Eso explica por qué llevas auriculares.
JOSÉ FÉLIX:
Y porque así nadie me pide que opine sobre cafeteras.
LOCUTORA:
También has mencionado que has vivido episodios psicóticos.
JOSÉ FÉLIX:
Sí. Y conviene distinguir las cosas. Tener Asperger no significa tener psicosis, ni al revés. Son cuestiones diferentes. En mi caso coincidieron, pero no forman un paquete dos por uno.
LOCUTORA:
Buena aclaración.
JOSÉ FÉLIX:
La psicosis fue una etapa complicada en la que necesitaba tratamiento y apoyo. No la considero una ventaja. Lo que sí valoro es haber aprendido a reconocer mis límites, pedir ayuda cuando hace falta y no avergonzarme de cuidar mi salud mental.
LOCUTORA:
Eso sí que merece un aplauso.
JOSÉ FÉLIX:
Aunque si el aplauso dura más de diez segundos, empiezo a preguntarme si debo hacer un bis.
LOCUTORA:
Mucha gente piensa que las personas neurodivergentes carecen de empatía.
JOSÉ FÉLIX:
Es un mito bastante persistente. A veces expreso las emociones de manera diferente o me cuesta interpretar algunas señales sociales. Pero sentir, siento. De hecho, en ocasiones siento tanto que necesito retirarme un rato para ordenar el tráfico emocional.
LOCUTORA:
Como cerrar pestañas del navegador.
JOSÉ FÉLIX:
Exactamente. Solo que mi navegador tiene unas ciento cuarenta y siete abiertas, y tres reproducen música sin que sepa cuál.
LOCUTORA:
Entonces, si tuvieras que resumir las ventajas de tu forma de pensar...
JOSÉ FÉLIX:
Curiosidad intensa, atención al detalle, perseverancia, gusto por la precisión y una capacidad bastante buena para detectar patrones. Eso sí, vienen con letra pequeña: también necesito descanso, entornos comprensivos y margen para hacer las cosas a mi manera cuando es posible.
LOCUTORA:
O sea, como casi todo en la vida.
JOSÉ FÉLIX:
Exacto. Solo que algunos tenemos el manual de instrucciones traducido por un ingeniero... y sin dibujos.
LOCUTORA:
Una última pregunta. ¿Qué te gustaría que la gente recordara de esta conversación?
JOSÉ FÉLIX:
Que "diferente" no significa "menos". Tampoco significa "mejor". Significa diferente. Con talentos, limitaciones, días buenos y días malos, igual que cualquier otra persona. Y si alguien es neurodivergente, lo mejor suele ser preguntarle qué necesita, en lugar de asumirlo.
LOCUTORA:
Me parece un excelente cierre.
JOSÉ FÉLIX:
Y ahora, si no os importa, voy a casa. Acabo de recordar un dato fascinante sobre cafeteras... y necesito contárselo a alguien que haya aceptado ese riesgo voluntariamente.
LOCUTORA:
Hasta aquí Frecuencia Divergente. Gracias por escucharnos. Y recuerden: comprender mejor a los demás suele empezar con una buena conversación... y terminar, inesperadamente, aprendiendo mucho sobre cafeteras.
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