jueves, 25 de diciembre de 2008

Matar al Dalai Lama


1959. Tras 10 años de gobierno, Mao Ze Dong se propone anexionar el Tibet. China había seguido una política de proteccionismo ante este pequeño país montañoso. Pero el nuevo líder político no puede tolerar una teocracia exitosa, quizá porque mina sus teorías políticas, así que decide invadir el país de las lamaserías.

Consciente del poder y el ascendiente sobre los tibetanos del 16º Dalai Lama organiza algunos planes para convertirlo en su rehén, y, si fuera preciso, acabar con su vida. Las tropas de ocupación chinas invitan a Tenzi Giatso, el lider religioso, a una opera. Pero el Dalai Lama tiene que superar esa misma tarde un éxamen de teología, por lo que declina amablemente la oferta. Se hace una segunda oferta. El Dalai Lama está obligado a acudir solamente escoltado por dos guardias desarmados.

El pueblo tibetano se agolpa ante el palacio de verano para suplicar a Tenzi que no vaya. El Dalai Lama quiere evitar una excusa para que los chinos carguen contra la multitud, armada con cuchillos y palos. Hace una aparición pública y los tranquiliza.

Pero los ánimos están muy soliviantados. Días después el ejército chino quiere bombardear el complejo de edificios del Palacio de Verano y le manda a Tenzi Giatso un comunicado para que indique donde se halla su despacho, para no bombardearlo. ¿Lo dicen en serio o es una excusa para no fallar en el magnicidio?

Alan Dulles, jefe de la CIA, ordena a sus agentes en la zona que convenzan y den instrucciones al chamás del Dalai Lama. Este hombre tendrá que recomendar una ruta de huida. El gobierno de Estados Unidos, demasiado implicado en los conflictos del Sudeste Asiático, no quieren inaugurar un segundo frente de lucha contra los comunistas en la región.

El presidente hindú Nerhu acepta acoger al 16º Dalai Lama, aunque con reservas. La fundación de Pakistán a costa de parte del territorio nacional ha sido idea de Jinah, otro comunista. No quiere una excusa para que China decida intervenir en los complejos problemas de La India. Pero es mejor acoger a Tenzi que dejar que su guardia personal, los kampas, pidan asilo para él en Bután.

Encontrarán más detalles de esta historia en la revista Geo.

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