domingo, 29 de noviembre de 2009

El libro de los muertos. La segunda conferencia de Eduardo Swartz


El arqueólogo argentino nos ha explicado que la relación de los egipcios con sus dioses fue evolucionando con el devenir de los siglos.

Como texto religioso los egipcios de las primeras dinastías contaron con los Textos de las Pirámides, donde no se aporta mucha información acerca de la utilidad de estos gigantes mausoleos tan particulares. Luego hubo un periodo en que los faraones olvidaron a Maat y todo el país se vino abajo. A estos 150 años de caos le siguieron unos de reforma religiosa. De esta época datan los Textos de los Sarcófagos, donde se nos da mucha información de lo que se espera de las almas en el más allá, pero no se aporta información sobre sarcófagos.

El norte del país es invadido por los hicsos, un pueblo indoeuropeo emparentado con los hititas, gracias al uso de carros de guerra. Los egipcios no tenían un ejercito profesionalizado. Creían no llegar a necesitarlo nunca. Los dos siglos de ocupación hicsa terminan con la victoria militar del faraón Ahmose.

Todo esto viene a cuento porque el pueblo egipcio decidió evolucionar en sus creencias y hacer un refrito de los textos de los sarcófagos y de las pirámides, además de escribir nuevos textos religiosos. Al resultado se le conoce como el Libro de los Muertos.

Swartz nos explicó que en realidad los egipcios lo llamaban el Libro para alcanzar la luz, lo que da una medida de las diferencias entre su vitalismo y lo que nos evocan todo el tema de las momias y las tumbas a los europeos del siglo XXI.

En el episodio 125 se describe como el alma se presenta ante Osiris y se pesa su corazón con una balanza. El tipo tiene como jurado a 42 dioses, ante los que debe jurar que no ha roto ciertos tabús. De lo contrario, el corazón del ka será devorado por Anmut, un monstruo con cuerpo de hipopótamo y cabeza de cocodrilo. El alma será enviada a un lugar donde quedará asqueada de sus culpas. Lo que no especificaba Swartz es si se le daba una segunda oportunidad o no.

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