sábado, 1 de mayo de 2010

300.



La película 300 está inspirada en un comic de Frank Miller. Teniendo esto en cuenta, nada más empezar, podemos empezar a reflexionar hasta qué punto la consideramos cine histórico.
Por un lado, se nos presenta el mensaje propangandístico sobre los invasores persas que tanto les gustaba a los griegos. Se pinta a Jerjes como un tirano amanerado, obsesionado por que todos los que le rodean se prosternen frente a él. En realidad, los persas eran una de las sociedades más avanzadas del siglo V a de C. Persia abarcaba toda una variedad de pueblos y religiones. A los niños persas se les enseñaba a montar a caballo, a disparar un arco y a no mentir, fueran cuales fueran las consecuencias.
Parecen más civilizados, en todo caso, que unos griegos, incapaces de una visión política que fuera más allá de sus polis. Los egipcios inventaron el concepto de nación relacionada con un extenso territorio y los persas inventaron la multiculturalidad.
En cambio, los héroes de la película, los espartanos, vivían en medio de una dictadura gobernada por dos diarcas o semireyes. Había uno para las cuestiones internas o otro para las cuestiones militares. Leónidas era el diarca militar de Esparta en 480 a de C, año de su muerte. El número de esclavos ilotas de Mesenia superaba en 7 a 1 al número de espartanos, por lo que para gobernar Esparta hacía falta una ciudadanía de hombres libres eternamente preparados para la guerra.
El hecho de que los guerreros griegos del filme vayan medio desnudos tiene que ver con el culto a la balleza física que impregnaba la vida de los espartanos. Un joven recluto guapo, fuerte y de gran virilidad podía cortejar a una mujer casada con un hombre libre de peores cualidades físicas con el consentimiento del gobierno de la polis. El marido no podía objetar nada en contra.
La película y el cómic parecen mofarse del papel en las Guerras Médicas del resto de las polis griegas, especialmente de Atenas. El sacrificio de Leónidas y sus hombres sólo tiene sentido si se entiende que era una manera de ganar tiempo para que la flota de trirremes de Atenas destruyese - o, por lo menos, lo intentase- las naves persas. La guerra naval en el siglo V a de C consistía en maniobrar para destruir los remos de las naves rivales y, de esta forma, inmovilizarlas. La victoria naval de Salamina fue una de las más trascendentales para la civilización occidental.
El artífice de esta victoria fue el general Temístocles, fundador de la Liga de Delos, que aglutinaba a todas las polis en su lucha contra los invasores persas. Había manipulado al oráculo de Delfos para que la pitia vaticinara que Atenas - y de paso, el resto de Grecia- se salvarían gracias a un muro de madera. ¿Y de qué se construyen las trirremes de combate?

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