domingo, 2 de mayo de 2010

El reino de los cielos, de Ridley Scott.



La película que vamos a destripar es "El reíno de los cielos", un filme acerca de los sucesos que provocaron la tercera Cruzada. El protagonista es Valian de Ibelim, interpretado de una forma un tanto libre por Orlando Bloom (El señor de los anillos, Piratas del Caribe).


En el filme se le presenta como un herrero, hijo bastardo de un señor feudal. El Valian de Ibelin real era un noble de origen legítimo. El detonante de esta historia épica es la muerte por suicidio de su mujer. Su hermano, un clérigo, se encarga de castigar al cadáver por haber rechazado la vida, un regalo supremo de Dios. En cuanto Valian se entera lo mata, sin mediar palabra alguna.


El Valian real estaba casado con una mujer llamada María y era feliz en su matrimonio. Incluso se llevaba bien con su hermano Balduíno.


Cuando su padre, Godofreso de Ibelím muere, hereda sus tierras. Es una pena que los hijos bastardos reconocidos tuvieran derecho a la misma educación que los hijos legítimos pero ninguna aspiración a heredar, estén en Tierra Santa o no.


Vemos comitivas de caballeros que viajan con lo puesto, con un único caballo sobrecargado por jinete y armadura, además de las alforjas. Lo cierto es que luchar en Tierra Santa fue una aventura muy cara para muchos caballeros, que se arruinaron nada más llegar. No se entiende cómo se ponen estos caballeros la cota de malla y la coraza, porque en ningún momento se ve a los escuderos.


Ridley Scott carga todas las culpas de la caída de Jerusalén en manos de Saladino en dos únicos culpables, el rey Guy de Lusignam y Reinaldo de Chatillón, al que nos presentan como maestre templario, cosa que nunca fue. Reinaldo de Chatillón fue en realidad un caballero que se casó con una dama de rango superior y no supo qué hacer con tanto poder. El maestre templario de la época es Gerard de Ridefort, un personaje realmente lamentable.


Valian de Ibelim y Raimundo de Trípoli, maestre de los hospitalarios, lucharon en la batalla de Hattín. En la película Valian decide que no debe vasallaje al rey de Jerusalén (?) y se queda en sus tierras.


La causa de la batalla fue el espíritu caballeresco de los propios cruzados, que desoyeron las voces de los prudentes, y acudieron con un ejército a Galilea para ayudar a Eschiva, la exposa de ex regente de Jerusalén, Raimundo de Trípoli, señora de Tíberiades. Por supuesto, la caballería ligera de Saladino y la escasez de agua acabaron con la mayor parte de ese ejército.


En cuanto a la figura de Valian de Ibelim como espejo de caballeros es bastante discutible. ¿Cómo se puede sentir respeto por un hombre que requiebra a una mujer casada? Aparte de que Sibilla se relacionó con Balduíno, el hermano de nuestro protagonista. Ese que en la cinta no existe. Pero enfermó y perdió uno de sus incisivos superiores. Ella decidió que un hombre que mostraba sus imperfecciones cada vez que abría la boca - literalmente- no era un destinatario apropiado para su amor, y se casó con el prometedor Guy de Lusignam. Sibilla de heroína romántica de la época del amor cortés no tenía nada.


Si Ridley Scott quería acercarnos al mundo de los ideales caballerescos - cosa muy complicada para él, porque en Los Ángeles no hay tradición medieval a la que recurrir- podría haber recurrido a esta anécdota. Saladino estaba tomando una fortaleza cuando la señora del lugar le hizo llegar un plato cocinado por ella misma. Saladino inquirió la razón de esa muestra de amabilidad. La criada enviada con las golosinas le explicó que la joven amita se acababa de casar con un apuesto caballero, y quería que el sitiador también compartiera la alegría del enlace. Saladino ordenó retirar la catapulta destinada a lanzar bolaños contra la torre donde la joven pareja de recién esposados iban a pasar la luna de miel.


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