lunes, 10 de mayo de 2010

El mercader de Venecia.


Filme con Al Pacino ( Shylock), y Jeremy Irons (Antonio). También comedia de William Shakespeare. Cuento de que va. Antonio es un puntal de la sociedad veneciana de finales del siglo XVI. Tiene un defecto solamente: odia a los judíos en general, y a Shylock, en particular. Lo normal para un ciudadano ejemplar de 1597.

Una de las cosas que no entiendo es por qué los guionistas nos cuentan lo mal que lo pasan los judíos en la Venecia del siglo XVI, si la obra es marcadamente antisemita. Y por qué la fechan. ¿Es que la historia sería diferente si aconteciera en 1532?

El caso es que Antonio tiene amigos goyim, entre los que se cuentan Basanio y Graciano. El primero de ellos está enamorado de Porcia y necesita dinero para deslumbrarla. Antonio es un pequeño naviero y no lo tiene, así que recurren a Shylock, que como es judío, sí puede prestar dinero con usura. El judío, un ávaro de tira cómica, accede a cambio de que se deje cortar del pecho una libra de carne si no recibe el dinero con sus intereses en la fecha y el lugar acordado.

Basanio conquista a Portia, y Graciano triunfa con su dama de compañía Melisa.

Pero los barcos de Antonio se hunden o desaparecen. Y la hija de Shylock, un padre posesivo, se ha fugado con el criado de Basanio, lo que le pone de una mala leche memorable. Así que ahora está más dispuesto que nunca a trocear a Antonio.

Comprendo que las últimas horas de Jesucristo hayan servido para justificar toda clase de prógromos contra los judíos. Lo que ya no entiendo es porque se hace un retrato tan burdo de Shylock, que a fin de cuentas no es mas que un personaje utilizado y acorralado por los cristianos que le rodean.

Antonio y Basanio quieren su dinero, el criado de Basanio quiere a su hija Jessica, y nadie qiere hacer algo justo con él. Pierde y es humillado. Y en toda esta historia, tanto Antonio, el naviero, como Shylock, el prestamista, son los únicos que trabajan con sus manos.

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