sábado, 20 de noviembre de 2010

Linneo, padre de la taxonomía.


Suecia, a 23 de mayo de 1707. Las flores atraían a los insectos, en lo que iba a ser una primavera como las millones que existieron antes. En casa del pastor luterano de Stenbrohult se oyen los llantos de un niño recién nacido, un hombre que va a poner un nombre comprensible a la diversidad natural que rodea a los hombres: Karl Linneo.


El padre, Nils, era un aficionado a la botánica y un jardinero de primera, enamorado de su mujer, Cristina. En realidad, los Linneo deberían haberse llamado Ingermannson, "hijo de Ingerman", pero la universidad obligaba a sus pupilos a latinizar su nombre. Linneo viene de la palabra sueca lind, "tilo".


De niño, Linneo vivió rodeado de plantas y sus flores. El pequeño Karl importunaba las labores pastorales de su padre con preguntas acerca de los nombres de las plantas. "Pero aún era un niño - según una reseña-, y a menudo los olvidaba. El padre regañó al pequeño. Le dijo que no le informaría sobre los patronímicos de las plantas si seguía olvidándolas. Así que Karl se hizo un pequeño cuaderno de campo y empezó a estudiar botánica con sus modestos recursos infantiles.


Linneo es el padre de la taxonomía, es decir, la clasificación biológica. También es autor del sistema de dos nombres en latín, todavía usado en nuestros, días, para dar nombre a las especies animales y vegetales.


Linneo clasificó al hombre como Homo Sapiens, a pesar de que era un convencido creacionista, incapaz de hacer o escribir nada que disgustase a su padre.


En 1732 Linneo participa en una expedición por Laponia. A lo largo de los 5000 kilómetros de recorrido, clasifica insectos, aves, peces y plantas. Incluso hace de etnógrafo y documenta la tecnología y los usos del pueblo lapón.


Posteriormente, en 1735, el botánico viajaría a los Países Bajos donde estudiaría medicina, para volver a ocuparse de sus tareas de herborización.


Como profesor de la Universidad de Upsala publicó varios libros sobre taxonomía, aunque no fue el primero en intentarlo. Aristóteles había clasificado en la Antigüedad los seres vivos entre animales con sangre y animales sin sangre. En el siglo XVI, Leonhart Fusch describió 500 géneros de plantas y los ordenó alfabeticamente. El inglés John Ray publicó en 1686 una obra que contribuyó a cimentar el concepto de especie.


La mayoría de los naturalistas contemporáneos de la Ilustración hacían todo lo que estaba en sus manos por viajar a los confines del globo y ver las maravillas de la naturaleza por sí mismos. Linneo, no. Envió a sus discípulos a gran número de países mientras él se informaba por carta de sus progresos. Sólo publicó en latín y sueco, aunque sin duda estaba capacitado para hacerlo en neerlandés y alemán, opciones por las que no optó.


Linneo moriría a causa de una aplopegía en 1778, sin haberse retirado de la docencia. Sus colecciones botánicas fueron vendidas en 1784 a James Edward Smith, el fundador de la Sociedad Linneana de Londres.


Los Linneo siguieron vivienda en la finca familiar de Hammaby un siglo hasta que a finales del siglo XIX fue comprada por el gobierno sueco. Dentro, puede verse la colección de bastones del naturalista, así como su gorra roja. En las paredes hay retratos de sus cuatro hijas, su hijo y su mono.

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