lunes, 25 de junio de 2012

Aparece un tesoro anglosajón en lo que antes era Mercia.

Gran Bretaña es un hervidero de sorpresas. En cualquier parte pueden aparecer restos de la época romana, sajona o normanda. Tipos con pantalón corto se pasean por la campiña inglesa con detectores de metales y en ocasiones el burro toca la flauta por casualidad.
El granjero propietario de las tierras donde apareció el tesoro pensó que tener rondando a dos pipos de ese tipo era una excentricidad inofensiva. Les dijo que les recompensaría si hallaban una llave inglesa extraviada. Pero lo que encontraron fue 300 guanteletes, 92 pomos de empuñadura y 10 colgantes para vaina de espada. Las hojas de las espadas brillaban por su ausencia. Quizá se reutilizaron.
Stafforshire era en el siglo VII una región fronteriza entre el reino sajón de Mercia y los reinos independientes galeses, una tierra de sangre y acero.
¿Por qué ocultaron este tesoro? ¿Era un botín de guerra o el rescate de un rehén?¿Planeaban los que lo escondieron regresar por él?¿Qué salió mal? Lo más seguro es que jamás lo sepamos.
Lo que sabemos con toda seguridad es que Mercia libró contra el reino de Wessex, al sur, entre 600 y 850, 14 guerras, y con los galeses, otras 11. Con enemigos variados como los vikingos - que a la postre devastaron para siempre el reino en el siglo IX-, los piratas irlandeses o sus vecinos del norte, los guerreros de Northumbria, otras 18. Los llaman siglos oscuros por algo.
Las razones por las que enterrar piezas decoradas con esmero de armas de uso cotidiano es un misterio. Es más, las armas eran prestadas a un guerrero como heriot, es decir debían devolverse para un posterior reparto, si el usuario moría antes que su señor militar. En un testamento redactado en el siglo X un oficial deja como heriot a su señor "cuatro brazales de (...) oro, cuatro espadas, ocho caballos con arreos y cuatro sin jaeces, cuatro cascos, cuatro cotas de malla, ocho lanzas y ocho escudos". Las espadas se enterraban junto con el usuario, Éste también podía optar por donarlas a su hijo.

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