jueves, 23 de agosto de 2012

Los límites de Roma

El Imperio Romano basaba su administración en un creciente centralismo. El problema es que, en contraste, aspiraba a gobernar el mundo. En esta época de incipientes imperios, los romanos ignoraban que el problema de estas instituciones es que, al final, la capital se convierte en algo no mucho mejor que una provincia de la periferia.
Adriano, un emperador de origen hispano, comenzó a recorrer los límites del Imperio y a ordenar levantar muros. El Imperio pasó a controlar severamente quien accedía a su interior. Los guerreros germanos podían cruzar para comerciar y comprar cosas, pero no para instalarse. Paradojicamente, nadie pensó en cómo producir en el lado subdesarrollado del limes los productos fascinantes del mundo romano.
Los soldados romanos estaban acantonados en campamentos permanentes en espera de posibles amenazas desde el otro lado de los muros fronterizos. Era tal la concentración de recursos que se tragaban las guarniciones fronterizas que no había oro ni legionarios disponibles para preservar otras regiones del interior del Imperio.
Los germanos, sármatas y árabes reclutados en las fronteras para suplir las carencias de las guarniciones fronterizas aprendieron a luchar con las tácticas romanas y a avituallar sus tropas, por lo que cuando los conflictos entre colonos romanos y guerreros bárbaros estallaban la solución militar a la crisis era cada vez de mayor complejidad.
Hacia 250 Persia se convierte en una amenaza para Roma. Por primera vez los romanos tienen que hacer frente a una civilización tan refinada como la suya en condiciones de inferioridad. El resultado es una derrota militar y la destrucción de la guarnición fronteriza de Dura Europos. Se usa por primera vez armas químicas, en este caso los gases emanados de la combustión del betún contra los zapadores romanos. El emperador Valeriano será usado durante una temporada como escabel por el emperador sasánida y después desollado.
Algún tiempo después, Estilicón se verá superado por las ingentes cantidades de pueblos germánicos que cruzan el limes huyendo de las bajas temperaturas y las malas cosechas.

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