Otoño de 1805. El ejército francés marcha hacia el Este para batirse contra los austriacos y los rusos. Las potencias aliadas son superadas por las tropas francesas en Ulm y, posteriormente, en Austerlitz. Aquella batalla, la hora de la gloria para Bonaparte, se libro en los altos de Pratzen, muy cerca de la ciudad de Brno (actual república Checa).
Larrey, un cirujano de campaña francés, pasa lista entre sus médicos y aurigas. Napoleón no le cita nunca en sus escritos. Los hombres que son heridos ya no cuentan para él, aunque a Larrey le importen muchísimo. Por eso pone en marcha una flotilla de ambulancias de dos ruedas tiradas por caballos con la misión de recorrer el campo de batalla para llevar a los hospitales de la retaguardia a soldados franceses que morirían, de otra manera, desangrados sin remedio.
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