jueves, 7 de noviembre de 2013

Arqueología aeronaútica en España.

1937. Los carteles lo advertían claro a la población de Madrid. "En caso de combate aéreo no se hagan los héroes. Vayan al refugio más cercano".
Pero el pequeño Elías, de 9 años, quiere ver esos aparatos de los que tanto hablan por la radio, los aviones Polikarpov I-15, los terribles "chatos" de la República. Oye los motores y se esconde en la buhardilla de sus padres. Le costará una bofetada, y puede que la vida, pero si sobrevive habrá valido la pena.El "chato" lucha por la supremacía de los cielos de la capital con su letal enemigo, el caza Fiat CR- 32, de fabricación italiana.
Terminada la contienda los "chatos" fueron asimilados por la Fuerza Aérea Española que los mantuvo en servicio hasta los años 50. La mayoría de ellos desaparecieron.
En España no hay interés por los aviones de época. No hay aficionados que los restauran y trazan de nuevo sus planos como en Inglaterra. Ni grandes exhibiciones aéreas de época, aunque si una patrulla de vuelo acrobático, la Patrulla Águila.
Por eso cuando en los años 70 aparecieron en el puerto de Rosas los restos de un bombardero alemán JU-88, la pesadilla de los cazas y los ciudadanos británicos, la respuesta del Cuerpo de Buceadores de la Armada y los oficiales del Cuerpo del Aire presentes fue remolcarlo a tierra y desmontarlo para venderlo como chatarra.
Pero todo eso cambió en los 80. Un grupo de antiguos mecánicos estaba reconstruyendo una réplica del Polikarpoc I-15, dirigidos por Arcadi Danjó. El proyecto estaba financiado por el Museo del Aire, con sede en Cuatro Vientos. Los militares suministraron un motor en buen estado, un juego de neumáticos rusos y una hélice muy similar a la original. Como no había planos del avión defensor de Madrid tuvieron que ser reconstruídos de nuevo a partir de fotos de época y servirse de ingenieros jubilados que los habían fabricado en serie durante la posguerra.
El entelado y la pintura del ejemplar reconstruído durante la segunda mitad de los 80 corresponde por un lado a los emblemas de la República, con su héroe del aire, Felipe del Río, y pòr otro los colores franquistas de la posguerra, con su otro héroe, el muerto en un siniestro aéreo García Morato.

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