domingo, 22 de junio de 2014

Los "detectoristas".

"Detectoristas" compañeros del ex ciclista que se amputó una pierna al manipular un obús de la Guerra Civil Esañola defienden su labor y piden que se regule.

1937. El general Emilio Mola lo ha prometido. Antes de que termine el verano de ese año, el Frente del Norte debe estar dominado por los nacionales. A él le cuesta la vida en un accidente aéreo en extrañas circunstancias, a los tripulantes del Navarra y a los bous armados de la PYSBE una derrota contra el crucero franquista Canarias, y a los habitantes de Guernica el exterminio a manos de los aviones de la Legión Condor.
Pero para septiembre todo ha terminado, como el difunto Mola prometió. Los bosques del País Vasco quedan plagados de obuses sin explotar, de los que nadie parece acordarse en los 70 años siguientes. Nadie salvo unos arqueólogos amateurs equipados con detectores de metales, los "detectoristas".
Uno de estos últimos llegó a almacenar 600 obuses de todos los calibres en casa, con la mala suerte que una tarde le dio por manipular uno que conservaba la carga explosiva. !BUM! Perdió una pierna , y pudo haber sido peor, porque algnos de los 40 explosivos que todavía conservaban l carga tenían una capacidad explosiva suficiente para volar el vecindario.
"Los detectoristas no somos nos irresponsables. Leemos mucho sobre las tácticas del frente Norte y el armamento utilizado por los artilleros de los dos bandos. Algunos hemos arriesgado la vida y desactivado en casa los obuses. Pero hay un vacío legal y el Ministerio de Cutura con su política de volar los arsenales en manos de coleccionistas no ayuda mucho"., nos dice un detectorista.
Un arqueólogo interviene de repente y me dice: "Las bombas no son piezas de museo. Si te encuentras una debes comunicárselo a la Policía. Ya sabemos todo sobre la Guerra Civil de 1936 en el Frente Norte. Tenemos las fotos de los corresponsales, los comunicados de prensa de los dos bandos, los carteles de propaganda de ambos bandos y unos archivos históricos estupendos. La conservación de las bombas no añadirán jamás nada al contexto del horror español".


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