jueves, 11 de septiembre de 2014

Aparece uno de los barcos de la expedición de John Franklin.

Todo estaba atado y bien atado. Sir John Franklin, héroe de Trafalgar, antiguo gobernador de Nueva Gales del Sur y explorador del Ártico y de la costa australiana con su tío, Mathew Flinders, contaría con dos barcos, el Erebus y el Terror. Los tripulantes eran 128 hombres. Salieron de Gran Bretaña para explorar en barcos de madera el Paso del Noroeste en 1845. A principios de 1846, varias naves balleneras, sin ningún ánimo de exploración por aquellas aguas, se encontraron los dos buques.
Después, el silencio, las expediciones de rescate, el hallazgo de varias tumbas, y las declaraciones de un inuit que entregó una carta de uno de los oficiales donde se declaraba que sir John Franklin había muerto, y que los tripulantes supervivientes habían abandonado los barcos atrapados en los hielos. Unos inuits, en plena salida de caza, dijeron haber visto uno de los barcos de la expedición hundirse muy rápidamente.
El caso es que uno de esos dos pecios ha aparecido en el Artico, cerca de las islas del rey Guillermo, en la Territorio Autónomo de Nunavut.
"El hallazgo es muy importante para nosotros", dice el primer ministro canadiense "porque indica el momento glorioso y el modo en que conseguimos nuestra autonomía sobre el Gran Norte".
"El pecio es como una enorme cápsula del tiempo que nos indicará que había en los barcos de exploración más punteros del siglo XIX. Los expedicionarios contaban con daguerrotipos, así que por fin esta expedicion no será un espacio en blanco en la Historia de la exploración del mundo por parte del hombre. Los documentos, los libros de bitácora y las cartas también se conservan bien en aguas frías", explica un arqueólogo subacuático.

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