viernes, 19 de septiembre de 2014

CAMINO, de Javier Fesser. (2008)

¿Quieres que rece para que tú también te mueras?

NEREA CAMACHO, en el papel de Camino.

Tener fe es bueno, pero como todas las herramientas tienes que saber utilizarla en el contexto adecuado. La fe es la idea de que todo tiene un sentido, que todo se puede arreglar, y lo más importante, que tú puedes hacer de este un mundo mejor si corres el riesgo de amar - que es como comprar acciones de capital riesgo en la Bolsa-.
La fe en manos de personas que no han aprendido a amar o que tienen una idea distorsionada de Dios sólo crea sufrimiento.
Camino (Nerea Camacho) es la hija de una numeraria del controvertido Opus Dei, interpretada por Carme Elías. La hija es un tanto infantil en su inocencia. A los 11 años los cuentos de hadas todavía son un referente para ella y su principal lectura.
La madre está cegada por la fe, cree que amar a Dios es anular a sus hijas a través de las enseñanzas de Escribá de Balaguer. Y negando a las hijas - una de las cuales, la mayor, practicamente ha reducido a la nada- y negándose a sí misma cree que honra a Dios.
La niña es especial, y eso Carme Elías puede verlo. Cuando un tumor maligno la haga enfermar y la mate en cinco meses, recibirá su castigo, sin saberlo ni sentirse castigada.
No se han necho muchas películas sobre el tema de las sectas en España. De hecho, un cura muy amigo mío me dijo que el Opus estaba en un limbo con respecto a la Iglesia Católica. No hay líderes con afán de protagonismo, pero se hacen cosas extrañas como la mortificación de la carne con cilicios, como si Dios quisiera que lo pasásemos mal. También existe cierta segregación sexual. No lo entiendo. Vale, Jesús iba por el mundo con sus discípulos, pero pasó su vida rodeado de mujeres. Y el Yavhé judío tenía una esposa, que fue eliminada sabe Yavhé por qué, con atributos sexuales de fertilidad muy acentuados: Asera. ¿A qué viene tanto miedo al poder de las mujeres?
Camino se convierte en una santa etérea porque lo necesita la Organización. Ella quiere probar el amor con el hijo de una confitera, Jesús, interpretar una obra de teatro sobre Blancanieves y morir en silencio, como las demás niñas con un tumor. No podrá.
Aún así su fe iluminará el mundo.

Nota: La película está basada en la corta vida y muerte de una niña de 14 años, Alexia, hija de unos miembros del Opus Dei. Está en proceso de beatificación. La niña era querida, el padre no murió como el del filme, y nadie se alegró de la muerte de un ser tan excepcional. Eso lo digo porque hay tiranteces entre Fesser y la familia de Alexia por una escena donde los presentes aplauden tras el último suspiro de la chiquilla.
La película es una fábula sobre el fanatismo y la fe mal utilizada por personas que aparte de ese concepto, tienen miedo del poder de las ansías de vivir sobre todo lo demás.

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