domingo, 14 de diciembre de 2014

Douglas Owsley nos habla del Hombre de Kennewick.

1996. Durante una carrera de hidroplanos un matrimonio de espectadores palpan lo que más tarde resultan ser los restos de un paleoindio de 7000 a de C. Los restos están en la orilla del río Columbia, en Estados Unidos, pero despiertan la controversia.
El cuerpo ha sido encontrado en terrenos del Cuerpo de Ingenieros el Ejército. Estos lo guardan mientras que los científicos y cinco tribus de nativos americanos, entre ellos los Umatilla y los Nez Perce, los reclaman. Unos para estudiarlos y otros para sepultarlos.
Owsley acaba de escribir un libro de lo que los científicos descubrieron sobre este cuerpo despues de que los tribunales decidieran que no se trataba de nadie con una vinculación con las tribus indias actuales en 2002.

Háblenos del cuerpo del hombre de Kenewick.

Medía cinco pies y pesaba 161 libras. Encontramos en la pelvis marcas de un lanzazo. Se lo hicieron cuando era un adulto joven, porque cicatrizó. No sabemos si fue una emboscada o "fuego amigo" durante una cacería. Sí sabemos que no fue la causa de su muerte.
El Hombre de Kennewick tuvo la suerte de que el responsable de esa herida osteológica no le atacara de frente, sino desde un lado. Un poco más arriba y hubiera muerto a causa de la infección.


Dicen que el hombre de Kennewick no se crió en la zona y. pos tanto no tiene parentesco con ninguna de las tribus nativas de la región.

No se crió, a juzgar por los isótopos del agua potable que bebio en su infancia, en Oregón o Washington. Es un cazador nómada, caminante de largas distancias. Tiene isótopos de Beringia.
También sabemos que se alimentaba de carne de foca, como los inuits.

¿Qué nos enseña el Hombre de Kennewick acerca de la colonización del Nuevo Mundo por los primeros seres humanos?

Nos enseña que posiblemente ya sabían navegar y que cruzaron Beringia en los dos sentidos. Los libros de texto nos enseñan al pueblo Clovis y los paleoindios posteriores como viajeros a pie, pero con el camino cerrado a menudo a causa de los glaciares, lo más seguro es que en mas de una ocasión recurrieran a embarcaciones de piel.
Hemos reconstruido al Hombre de Kennewick basándonos en el equipo de reconstrucción forense, y a lo que más se les parece es a los polinesios y a los ainus - o ezos- de Japón.

Para leer:
El Hombre de Kennewhith: Investigación de un antiguo esqueleto americano. (Douglas Owsley)

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