miércoles, 11 de febrero de 2015

LA PASIÓN, de Mel Gibson.

Al principio de la película vemos la solitaria figura de Jesús implorando ayuda y consejo a su padre, Dios en arameo. El demonio intenta apartale de su misión divina cuando le explica que cargar sobre sus hombros los pecados de los hombres es una tarea tan dura que todos se hunden como si fueran de arcilla con tan solo la idea de semejante sacrificio. Jesús se niega a escucharle. Las voces de los primeros soldados de la Guardia del Sanedrín se acercan. El tiempo se acaba. Como último acto como hombre libre Jesús aplasta la serpiente del pecado.
A partir de entonces la película empeora.
La Pasión de Cristo (Jim Caviezel) es mucho más que su ejecución. Y aquí le vemos todo el rato soportando más golpes de lo que un cuerpo normal resistiría. El padre del bloguero asistió a la película y dijo que era muy exagerada.
Aparte que la ejecución de Cristo es la más chapucera que se ha rodado. Los legionarios de la Sexta Legión eran los más violentos, destinados en Oriente Medio. Debían serlo si querían sobrevivir, en un territorio, Judea, donde los sicarios y los zelotes les tendían emboscadas todos los días. Entendemos que crucificar a alguien era una cosa rutinaria. ¿Por qué con Cristo se muestran tan brutales y poco eficaces?
Cosas tan vitales como la Última Cena, que instituye nuestra actual Eucaristía, no tienen e mismo protagonismo que la crucifixión, siendo ambas cosas fundamentales.
El peso de Jesús en la película es excesivo. Personajes como Pilatos, María Magdalena o Judas están más desdibujados.

PARA VER:
(El making off del filme)
https://www.youtube.com/watch?v=_wHI17GbPz8 

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