domingo, 22 de marzo de 2015

El Estado Islámico.

Lo primero que mira Amira desde las alambradas de su campo de refuiados es Siria. "No puedo describir lo que siento al mirar. Eso de ahí es Siria, mi casa, pero no puedo ir. En realidad estoy lejísimos".
Amira viva en el asentamiento de Majdalou, en el valle de Bekaa, la región más pobre del Líbano. No puede volver a Siria, su país natal, entre otras cosas, porque ellos están allí. Y cuando decimos "ellos" nos referimos a los milicianos del Estado Islámico, más onocido como ISIS. Ya controlanla zona norte de Irak y el este de Siria. Y siguen expandiéndose. "Queremos fundar un nuevo Califato en el Líbano" anuncia el periódico libanés DAILY STAR.
La pregunta es: ¿De dónde ha salido tantos hijos de sus madres? Y la respuesta es que tenemos que remontarnos a los orígenes del Islam, con las luchas intestinas en el siglo VII entre los sucesores del Profeta. Mahoma no tenía madera de mártir, así que cuano las cosas se puesieron feas en La Meca, no quiso serlo y huyo a Medina en 622. Allí aprovechó su prestigio para arbitrar las diferencias entre las distintas facciones, y a cambio, estas aceptaron sus doctrinas y sus reformas.
La yihad fue una idea para defenderse de la secta de los korreischiítas, adoradores de ídolos, comandados por el jerife de la Meca Abú Sofyan y su esposa Hind. Al Profeta no lo quedó más remedio que dejar la faceta política y pasar a la militar. Con la ayuda de su tío Hanza y del general Abú Ubayda luchó a lo largo de unos pocos años. La yihad podría entenderse como la lucha entre las debilidades de la naturaleza humana y lo excelso de la entrega a los demás, de la virtud contra a corrupción, una lucha sin desenlace. Pero hasta 632, en que Mahoma regresa triunfante a la Meca y derriba los ídolos de la Kaaba es más bien una lucha con ejércitos y bajas muy reales.
Cuando murió hubo disputas por el puesto de califa, que es el equivalente de nuestros Papas. El último califa murió a manos de los mongoles de la Horda de Oro de Batu Khan en el siglo XIII.
El conflicto actual es la respuesta a la pérdida de un valioso equilbrio entre las sectas islámicas predominantes: los sunitas y los chiítas. El desperfecto de Siria e Irak podría compararse a los desòrdenes de las guerras de religión de los siglos XVI y XVII en Europa.
Los miembros del ISIS son unos 25.000 a fecha actual. Quieren volver al Islam "puro" del siglo VII y matan a las personas por no afeitarse, tener televisiones, escuchar música o no vestir correctamente. A veces esas personas no han hecho nada, y simplemente las matan para crear el clima adecuado para poder seguir "luchando"
"Las decapitaciones y las crucifixiones son modos de ejecución inspirados en los textos sagrados de las tres religiones monoteístas", explica Bernard Haykel, el máximo experto en el ISIS en Occidente. "Los politógos de Occidente cree que se trata de unos tíos jetas que esconden sus negocios y sus ansías de poder detrás de una fachada sangrienta, pero lo cierto es que creen profundamente en lo que predican".
El ISIS mueve un montón de dinero con tráfico de personas y armas, venta de petróleo de los territorios ocupados y la jizya, un impuesto especial a los cristianos bajo su control para no ser reprimidos del modo que todos nosotros sabemos. Además de quemar casas y cortar cabezas, defienden la Seguridad Social como "Ley de Alá". Y eso significa ofrecer casa y comida a los adeptos suníes que sigan sus preceptos. Cosa que se las han arreglado a hacer hasta ahora.

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