jueves, 27 de agosto de 2015

Muere Marcy Borders, superviviente de las Torres Gemelas.

Hay gente a la que la Historia les pasa por encima. Un día están al cargo de sus vidas normales, con sus preocupaciones ordinarias, cuando la Historia, esa crónica de las ambiciones inconfesables de los hombres por trascender, las saca del fango del anonimato y les convierte en muñecos de porcelana rotos. Estoy hablando de Marcy Borders.
Marcy trabajaba como empleada de banca en el World Trade Center el infame 11 de septiembre de 2001, cuando contraviniendo las órdenes de su jefe, abandonó el puesto tras el despacho, después del impacto del primer avión comercial contra el otro rascacielos.
Logró salvarse y fue inmortalizada cubierta de polvo. La epifanía de Marcy es que perdió su empleo, no porque se hubiese puesto a salvo, sino porque entró en una fase depresiva y no salia de su apartamento de Nueva Jersey. Los jefes de la emtidad bancaria la despidieron cuando rechazó varias ofertas de trabajo en otras sucursales.
Tampoco le hizo a Marcy ningún bien el interés mediático ni que a gente se disfrazara en Halloween emulando el mal espacto, cubierta de polvo y fragmentitos de escombros que tenía al salir de la segunda Torre.
Tuvo problemas con el alcohol y no pudo ser una mujer normal, aunque fuese por un breve lapso de tiempo, hasta 10 años después, poco antes de su muerte a los 42 años a causa del cáncer. Se ha especulado con las razones por las que muchos supervivientes de los atentados hayan contraído cáncer, pero no se ha pasado de las hipótesis.

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